domingo, 26 de febrero de 2012

Un sérum, by the face

Me vuelven loca las cremitas. Las quiero toooodas, para cualquier parte del cuerpo.

Hoy quiero contar uno de mis últimos descubrimientos, un sérum que me ha conquistado. Tanto que me ha hecho abandonar al que venía usando desde hace ya 3 años. A favor de éste último, confieso que estoy segura de que algún día volveré a él, ya que 3 años de bonita relación no se olvidan fácilmente.


Mi nuevo sérum es el Ultracalming Sérum Concentrate, de Dermalogica. Mi piel tira a sensible, y con mucha facilidad se me ponen los mofletes rojillos. Aunque este tipo de piel tiene poca solución, sobre todo porque las rojeces son venillas rotas bajo la piel, lo cierto es que con buenos cosméticos y constancia se puede mejorar su aspecto. El sérum de Dermalogica me produce un alivio inmediato de los síntomas, y las rojeces disminuyen muy visiblemente en cuanto lo aplico. Además de la sensación de frescura que se queda en la piel, se absorbe muy rápido y huele muy bien a lavanda.

Lo cierto es que el gran descubrimiento ha sido la marca Dermalogica en sí, y que los resultados se notan mucho más si usas todos los productos prescritos para el tratamiento. Pero, hoy sólo hablo de este sérum porque llevo usándolo hace unas tres semanas y estoy muy a gustito con él.

Mi anterior sérum, y como decía al principio, al que espero volver en alguna ocasión es el Abyssine Sérum +, de Kiehls. Este no es específico para la piel sensible, pero ayuda a luchar contra los radicales libres y a mantener la piel más hidratada. Lo cierto es que si no lo ponía bajo la crema, notaba que me faltaba algo.

Los cuidados para la piel se van sofisticando, y parece que aplicar tan sólo una sola hidratante se nos queda corto. Para mi el sérum se ha convertido en imprescindible.

miércoles, 15 de febrero de 2012

¿Hay que ser sublime sin interrupción?

“Hay que ser sublime sin interrupción”, escribió Baudelaire. Y como propósito me parece magnífico, pero materializarlo, a mí por lo menos, me resulta agotador.
Sin embargo, las chicas de los blogs más populares, practican esta idea a diario, sin interrupción. Creo que por eso me gusta tanto fisgonearlos. Esa ropa siempre nueva, ese pelo tan brillante, esas cremas, esos maquillajes, ese saber combinar prendas que a nadie se le ocurriría, y que a ellas les queda tan bien…
A pesar de todo, estoy convencida de que algunas mañanas dirán al abrir el armario… “no tengo que ponerme”. Seguro.
Como mujer normal y corriente, tengo varias preguntas sobre los blogs de moda a las cuales no hallo respuesta, a pesar de que parecen hechos tan naturales.
¿Cómo es de grande el armario de estas chicas? Parece ser que eso de repetir modelo, ha empezado a estar muy mal visto entre la gente a pie de calle. A mi esto me supone varios problemas: soy incapaz de ir todos los días de tiendas, es más, soy incluso incapaz de comprarme algo que realmente me guste (y que sea ponible en el día a día) cualquier tarde que salgo de tiendas; eso por no sacar el tema económico.
¿Dónde viven estas chicas para encontrar tanto decorado a sus fotos? Es más, con una vida normal de trabajo, familia e hijos, ¿de dónde sacan tiempo a diario para ir a tomarse fotos divinas… y a plena luz del día?
¿Cómo hacen para tener algo que contar a diario? Esas vidas sin rutina, esos ires y venires a eventos!
Al igual que hay gente que nace con estrella y otros estrellados, está claro que hay gente que nace con estilo y otros… ¿estilados? Esto deja como obvio el que la gente sin estilo no tengamos un blog en el que enseñar miserias, vaqueros puestos mil veces, jerseys con pelotillas o el pelo en coleta a diario.
Os pido, chicas de los blogs, que al menos un día publiquéis la foto de aquel día que ibais hechas un desastre, que seguro que la tenéis. 

domingo, 5 de febrero de 2012

Lolás

Cuando tenía unos 9 o 10 años fui un día con mi madre y mi hermana (3 años mayor) a una peluquería de barrio. Mi hermana quería hacerse una permanente  y una amiga de mi madre nos recomendó el sitio. Lo regentaba un tipo histriónico, súper divertido y alocado, pelo teñido, blazers de colores… creo que, desde mi perspectiva de niña, era poco frecuente para la época. Para él, todo lo que hacía, incluso las permanentes, era lolás… he tardado 23 años en entender que lo que él llamaba lolás, lo que mi madre y su amiga repetían que era lolás, realmente era lo last…
Eso me hace preguntarme de qué sirve tener lo last, ser lo last, estar en los sitios lo last… si lo last también pasa de moda (¿quién se hace hoy en día una permanente?).
Pero si con 10 años yo iba a sitios lo last con mi madre y con mi hermana, quiero volver al pasado y hacer lo last del futuro. Así que aquí estamos, lo last de lo last es tener un blog. Contemos nuestra vida en “Mi blog es lo last”
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