viernes, 22 de junio de 2012

El blog de Albert Espinosa

Quien leyese esto recordará que un día, hace poco, me topé con Albert Espinosa (vi su película Planta 4º hace mucho tiempo, pero no era consciente de su procedencia). Desde ese día, sigo el rastro de este ingeniero-escritor-director de cine-actor... y confieso que en este tiempo he leído dos de sus libros, Si tú me dices ven lo dejo todo... pero dime ven (recomendado por la ratona de biblioteca en una conversación telefónica sin mucha trascendencia,  mucho antes de que encontrase a Albert) y El mundo amarillo. Si crees en los sueños, ellos se crearán (este comprado un poco al azar en una de esas tardes de mirar y mirar libros en la librería). La noche en que acabé El mundo amarillo la recordaré como aquella noche en la que, con cada vuelta que daba en la cama, me despertaba un poco y pensaba inconscientemente: acabo de encontrar otro amarillo (a pesar de que dormir y dar vueltas en la cama no tiene nada que ver con el mundo amarillo).

Desde entonces también sigo su blog, El blog de Albert Espinosa, porque cada semana cuenta una historia que, momentaneamente, te deja colgando de un hilo y con ansias de saber el desenlace... un poquito más abajo. Podéis considerar esto como el descubrimiento blog de la semana.

Me encanta la magia que desprenden las historias que cuenta Albert Espinosa. Y sigo pensando cuántos amarillos tengo...

jueves, 21 de junio de 2012

La cueva de Xoroi

Cuenta la leyenda que el moro Xoroi llegó a Menorca desde el mar y encontró en una cueva su refugio perfecto. Tiempo después, una noche, una joven de la isla, prometida, y a punto de casarse, desapareció misteriosamente y sin dejar rastro. Pasaron los años y la joven seguía sin aparecer. Sus padres, y todos los habitantes de su pueblo nunca dejaron de buscarla día tras día.

Un día de nevada, unos jovenes payeses siguieron el rastro de unos pasos en la nieve, y acabaron encontrando una hermosa cueva. Dentro encontraron a la no menos hermosa pareja formada por Xoroi y la joven prometida, que habían vivido enamorados durante mucho tiempo y habían tenido tres hijos.

Xoroi, acorralado, volvió al mar del que había llegado, seguido por el mayor de sus hijos. La joven prometida y sus dos hijos pequeños fueron llevados por sus vecinos al cercano pueblo de Alaior. Se dice que sus descendientes aún viven en el pueblo.



¿Cómo no vivir enamorado, viendo esto cada mañana?

martes, 19 de junio de 2012

Donde habita la felicidad

Cuando esto salga publicado, estaré a punto de aterrizar de vuelta de vacaciones. Mañana será uno de esos días de "por Dios, que pase pronto". Todos otra vez de vuelta a la rutina...

Las horas de aeropuerto dan para mucho, así que, finalizadas las vacaciones y haciendo recuento de ellas, pienso... ¿donde habita la felicidad? Antes de las vacaciones solemos pensar que ahí esta la felicidad. Y es cierto. Pero... cuando acaban las vacaciones, ¿a que podemos aferrarnos hasta el siguiente capítulo de felicidad? Pues, no se si para consolarme, he llegado a la conclusión de que la felicidad no está ahí fuera, sino más bien, aquí dentro. Y la tenemos dentro cada día, en cada momento en que hacemos cosas que nos apetecen. Tu felicidad sólo depende de ti, y aunque el entorno importa, sólo uno es responsable de su propia felicidad. No podemos depositar nuestras ansias de felicidad en otras personas, cosas o sucesos.

Pero como la mente es débil y tiende al recuerdo de cosas felices, al igual que el cuerpo tiende a las hamacas de verano, yo le he comprado esto a mi hijo para echar un vistazo de vez en cuando y buscar la felicidad en las fotos de estas playas cuando sólo el asfalto me rodee.

lunes, 11 de junio de 2012

Pequeñas cosas que nos dan felicidad enorme

En el coche, de vuelta a casa tras pasar una gran tarde con los abues... Ponemos música, un cd que siempre va en el coche con la música de nuestra boda. La primera canción que suena es el Vals de Amelie, el vals toda la gente que nos quiere bailó con nosotros, y que yo, en algunas tardes de embarazo ,enchufaba con los cascos a la barriga.

Me había olvidado de ello hasta que hoy ha vuelto a sonar la canción en el coche. Y el nene se ha puesto a bailar (con la cabeza) sentadito en su silla de seguridad. No creo que alcance a recordar lo que escuchaba dentro de la tripa, pero ha sido bonito ver cómo los dos nos reencontrábamos con una canción tan presente en algunos de los mejores momentos de mi vida.

La música tiene un poder muy asequible y creo que es muy distinto al del otros artes: con tan sólo escuchar unos pocos acordes muchas veces nos da la vida, nos emociona, nos hace revivir recuerdos de hace mucho tiempo, nos cambia el estado de ánimo... hoy me ha dado un chute de vida y de diversión.

Y pienso: desconfiad de aquellos a quienes no les guste poner banda sonora a su vida cada día...

lunes, 4 de junio de 2012

Lo mejor del Domingo

La tarde del Domingo fue una tarde de domingo rara. Una tarde de coincidencias curiosas: 3 de las personas con las que quedamos ese día, tuvieron 3 olvidos importantes.

Olvidar una mochila puede ser un fastidio. Pero puede ser un gran problema si has salido de tu ciudad y estás de visita. En tu mochila va todo lo que puedes necesitar, puede contener todo tu mundo en esos momentos.

Olvidar las entradas del teatro y darte cuenta a medio camino es un gran fastidio. Si vuelves, no te dará tiempo a ver la función. Y si no vuelves, llegarás al teatro... pero no podrás entrar en él...

Olvidar las llaves del coche puede suponer tan solo subir a casa. Pero si te están llevando de camino a recoger tu coche, supone dar la vuelta y volver a empezar el camino.

Todos estos olvidos tuvieron finalmente una solución fácil. Casi todos ellos pasaron, obviamente, por volver a la casilla de salida, para recoger el objeto olvidado. Pensé si acaso el olvido no es algo normal en la vida, aunque nos hacen pensar que un olvido es imperdonable.

Lo cierto es que lo mejor del Domingo pasó por hacer algo que teníamos ya olvidado. Y es que mi hijo y yo dormimos una siesta juntos. Hacía meses y meses que nuestro pequeño ya prefería volar libre y dormir solo, día y noche. Eso es genial, sobre todo porque no te despiertas a las 3 de la mañana con un pequeño pie en tus costillas, pero... cuánto le he echado de menos. Cuántas veces he querido acurrucarme con él y él ha preferido ir por su cuenta. Pero el domingo fue tan fácil... Nos tumbamos en la cama grande, nos quedamos abrazados, empecé a acariciarle el pelo, cogió mi mano con su mano y la llevó a su cara... y en un minuto estaba dormido.

domingo, 3 de junio de 2012

Yo me río (y aprendo) con Baroja

Aviso: hoy vengo intensa, hablando de una de mis "obsesiones" desde hace muchos años.

Puede parecer extraño, coger un libro de un autor que un día te explicaron en el cole y descubrirte de repente riendo. Eso fue lo que me debió pasar hace unos (muchos) años años cuando leí por primera vez Aventuras, inventos y mixtificaciones de Silvestre Paradox. En ese momento decidí que leería todas las trilogías de Baroja. Y en esas ando, sin prisa, pero sin pausa, intercalando lecturas.

Confieso que ya he leido 4 de ellas y ahora tocaba pasar de nuevo por La vida fantástica, compuesta por Aventuras, inventos y mixtificaciones de Silvestre Paradox, Camino de perfección y Paradox Rey. Llamadme friki, pero sigo riendo con este libro escrito hace 111 años. Y con muchos libros de Baroja descubro y aprendo cómo era el Madrid de hace un siglo, la vida a pie de calle y esa forma de aprender a sobrevivir sin que nadie te enseñe. Lavapies, la ribera del río Manzanares, la montaña de Príncipe Pío, los pueblos que salpicaban la carretera de Extremadura y que hoy seguramente no son ya pueblos, sino parte de Madrid.

No se si sabré explicarlo bien, pero de Baroja saco la sensación de que en ese tiempo se trataba a la vida de tú a tú, sin imposturas, sin corsés y sin la omnipresencia de lo políticamente correcto. Y se reafirma en mí el convencimiento de pensar que no somos más listos que nuestros antepasados, sino más bien, y muchas veces, mucho más tontos que ellos. A día de hoy seguimos dando vueltas a temas que ya quedaron superados hace muuuucho tiempo.

Se que hoy vengo con un post gafotas, pero no puedo evitar copiaros estas páginas del libro, aunque no son de las que me hacen reir:

"Silvestre experimentaba por todo lo humilde una gran simpatía; amaba a los niños, a las almas candorosas; detestaba lo petulante y lo estirado; tenía un gran cariño por los animales. Esas conversaciones de personas serias acerca de la política y de los partidos le exasperaban.

Le repugnaba la prensa, la democracia y el socialismo. Creía que si un senador necesariamente no suele ser siempre un imbécil, en general, a la mayoría les falta muy poco para serlo, y entre hablar con un salvaje de la Tasmania o con un diputado, un académico o un periodista, hubiera preferido siempre lo primero, encontrándolo mucho más instructivo y agradable.

Paradox era casi cristiano. Por lo demás, el mismo trabajo le costaba creer que los hombres se transformaron de monos atropopitecos en hombres en la Lemuria, como opina Haeckel, que suponer que los habían fabricado con barro del Nilo.

La metafísica le parecía un lujo, la ciencia una necesidad; la religión, una hermosa leyenda; no era precisamente ateo, sino tampoco deista.

Un dios en su sano juicio, preocupado en construir la tierra con sus montecitos, y sus arbolitos, y sus bichitos, y su sol para iluminarla y su luna para ser cantada por los poetas, le parecía un poco cándido; pero una humanidad tan imbécil, que teniendo una creencia admirable como la de un Dios que se hace niño, la destruye y la aniquila, para substituirla por estúpidas leyendas halagadoras de la canalla, le parecía idiota, mezquina y repugnante.

Silvestre reconocía el progreso y la civilización y se entusiasmaba con sus perfeccionamientos materiales, pero no le pasaba lo mismo respecto a la evolución moral; veía en el porvenir el dominio de los fuertes, y la fuerza le parecía, como cualquier jerarquía social, una injusticia de la naturaleza.

-¿Qué van a hacer el débil, el impotente -pensaba él- en una sociedad complicada como la que se presenta; en una sociedad basada en la lucha por la vida, no una lucha brutal de sangre, pero no por ser intelectual menos terrible?

¡Tener el palenque abierto, y acudir a él y ser vencido en condiciones iguales por los contrarios, volver otra vez, y otra vez quedar derrotado! ¡Estar en continuo sobresalto; conquistar un empleo a fuerza de inteligencia y de trabajo, y tener que abandonarlo porque otro más jóven, más fuerte, más inteligente, tiene más aptitudes para desempeñarlo!

Nunca como en ese tiempo de progreso habrá mayores odios ni más grandes melancolías. El consuelo de achacar la culpa a algo, a algo fuera de nosotros, desaparecerá, y el suicidio tendrá que ser la solución única de la humanidad caída.

Y a él le molestaba esto: las grandes capacidades orgullosas, y más aún, la vanidad de la masa imbécil hoy dominadora, que tantas cosas destruye por el desdén, por el abandono, por el desprecio. En cambio se entusiasmaba con todas las grandes virtudes de la gente pobre, de la gente humilde; pero no era demócrata; lo hubiera sido sólo de una manera: siendo muy rico y siendo muy noble."

Me hizo sonrerir, sobre todo porque la imagen de Baroja dista mucho de la de un tío simpático, lo que cuenta en sus memorias: "En Marañón terminé yo el libro La casa de Aizgorri. De este libro pensé primero hacer un drama, y no se quién me dio el consejo de que fuera a ver a Ceferino Palencia, que era entonces empresario del teatro de la Princesa y marido de la cómica María Tubau. Como nunca creí que fueran a representar nada mío, hice la prueba de pegar ligeramente en el manuscrito dos o tres páginas del comienzo y otras dos o tres del final. A los cuatro o cinco meses vi que el empresario no hacía nada, le pedí el manuscrito, me lo devolvieron y, al llegar a casa, noté que las dos o tres páginas pegadas al principio y al final seguían pegadas; no las habían abierto".

Ufff, después de esto, no se si alguien seguirá leyéndome...



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