lunes, 31 de diciembre de 2012

Los propósitos

Hace justo un año, en pleno romance radiofónico (frustrado actualmente gracias al cambio de programas-locutores que sufrió la radio hace unos cuantos meses ya), pedían que la gente llamase para contar qué tradiciones mantenían en el día de fin de año.

A día de hoy, recuerdo 2, uno porque lo puse en práctica y otro porque supongo que añoro viajar (4 meses de sequía turista escuecen...). 

Una señora contaba que todos los años, en Nochevieja sacaba una maleta vacía del armario y daba una vuelta a la manzana con ella. Decía que eso le aseguraba un año de viajes y de conocer lugares nuevos. Nunca le había fallado, empezó a decir sitios que conocía y se quedó sola. Mis 4 meses sin viajar, avalan que esta no es la tradición de adopté... 

La que decidí adoptar era menos teatral. No me veo en Nochevieja paseando alrededor de mi edificio con una maleta... Pero pasado un año, veo que esa habría sido la opción más fácil. Por el contrario, convencí a mi marido de escribir, cada uno en un papel, nuestros propósitos para el año nuevo, guardarlos en un sobre y esperar un año entero para abrirlo y ver cuáles habíamos cumplido. El chico que lo contó en la radio guardaba ese sobre detrás de la nevera. Nosotros lo guardamos en un cajón, que espero que mi marido hoy recuerde bien, ya que yo creo que podría tardar otro año más en encontrarlo...

A lo que vamos. Creo que cuando hoy abramos ese sobre, a mi me va a dar un soponcio, y se me van a quitar las ganas de hacerme propósitos de año nuevo para el resto de mi vida. Por lo que recuerdo debí poner unos 10 o 12 , de los que sólo recuerdo 2: leer al menos 24 libros (incumplido, no estoy segura ni siquiera de haber llegado a 12) y adelgazar 2 o 3 kilos (incumplido, no sólo no los perdí, sino que con el embarazo se han visto multiplicados...). Bueno, recuerdo también algún propósito en plan bohemio, pero me da vergüenza verlo escrito aquí.

Así que hoy, en el día que acaba el año, no estoy segura de querer hacer propósitos para el año nuevo. Es difícil acabar haciendo cosas a las que no estamos acostumbrados, y estoy segura de que el año que empieza traerá y mantendrá en nuestras vidas aquellas cosas que acabaremos haciendo por puro placer.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Dos carretes

... de hilo. Ha sido la compra fabulosa del día. Llevo 5 años (y pico) fuera de casa de mis padres, y ese es el tiempo que he tardado en dotar a mi "costurero" (caja metálica) de algo tan básico como un carrete de hilo blanco y otro de hilo negro. Y tengo dedal gracias a que mi madre vio que era imposible coserme las pequeñas cosas cada vez que venía a mi casa, así que decidió comprarme uno.

Hilos tenía, pero de los costureros de cortesía de los hoteles. Colorido múltiple, cantidad y calidad ínfima.

Esto da una idea de mis habilidades costureras (incluidas dentro de mis escasas habilidades manuales ya mencionadas en alguna ocasión). Hace pocos días preguntaba a mi familia porque me excluyeron en el reparto del gen creativo/mañoso... todos me miraron raro, lo que me hace pensar que algun don alternativo debo tener...

La compra de hoy es para mi toda una declaración de intenciones. Hace 2 días le dije a mi madre "quiero aprender a coser". A pesar de que se que no tengo paciencia, y que el poco tiempo libre que me queda al día lo dedicaría a cualquier cosa menos a remendar un calcetín.

Pero claro, yo tengo la ilusión puesta en miras más altas que un calcetín... ahora que el craft, el handmade y el do it yourself están tan de moda... esas cosas que hacen que las madres de ahora parezcan modernas y geniales haciendo cosas que nuestras madres llevan haciendo toda su vida (jerseys, remiendos, subidas de bajos, bizcochos, tartas, cortinas, ganchillo (o crochet como dicen los modernos), manualidades para el cole...). Pues a mi se me ha metido entre ceja y ceja aprender a coser porque quiero hacer patchwork. Ahí es nada... no es que pretenda hacer una colcha (que por otro lado, las colchas de patchwork me gustan más bien poco), pero hay cada cosita que se puede hacer y que queda tan chuli... luego esas cosas son pongos, pero la ilusión de hacerlo, usarlo y decir "pues con estas manitas"... es lo que más me apetece.

Hace 2 semanas descubrí una mercería en mi barrio. 5 años (y pico) viviendo en mi nuevo barrio y no había sido capaz de localizar una. Hoy entré por esa puerta, tan decidida, "dos carretes de hilo, uno blanco y otro negro". "¿Para coser a mano?", me pregunta la mercera... "sí" (triunfal, como si llevase toda la vida cosiendo a mano...). 

Y mi hijo contento, en el camino de vuelta, jugando con los dos carretitos, dentro y fuera de la bolsa. Si supiese qué de pensamientos dando vueltas por la cabeza de su madre han dado lugar a esa compra, supongo que pensaría... que tampoco es para tanto, que cómo me pongo yo a escribir de estas cosas...

martes, 11 de diciembre de 2012

Descubrimiento blog

Todos a comer... Kanela y limón. Como una imagen vale más que mil palabras, esta me conquistó el estómago y me abrió las ganas de ir a la cocina a experimentar:

Barcas de pan con boloñesa, Kanela y Limón

Me entraron también las ganas de instaurar en casa la idea de cenar los viernes de pizza o similar, crear tradición de inaugurar el fin de semana con algo que nos gusta y además casero...

Y claro, no me quedó más remedio que leer el blog (casi) entero para encontrar otras exqusiteces, como esta que sí o sí, pienso hacer un día de estos (ya tengo el hojaldre en la nevera).

 Tarta de manzana express, de Kanela y Limón




domingo, 2 de diciembre de 2012

¿Qué hacemos?

¿Qué hacemos con este blog? Casi un mes de sequía, esta tarde en la que todo se desconfiguró por andar toqueteando y pensamientos de que esto se ha quedado un poco parado. Ideas hay, pero no arranco..

Se acabó Movember, mes en el que yo cambio la M de Moustache por la M de ...ierda. No es una falta de solidadridad con el movimiento, sino el resumen de lo que fue ese mes para mi, al que estaba deseando dar carpetazo.

Hay vida después del primer trimestre. Este podría ser el título de algún libro de embarazo. Que felicidad la de ese primer mes en el que ignoras tu nuevo estado y no sientes aún nada. Para olvidar las 10 o 12 semanas que transcurren a partir de ese momento. Y que conste que me gusta sentirme embarazada y deseaba estar embarazada. Pero de verdad, eso de que tu cuerpo deje de ser el que ha sido siempre y quedarse dormida por las esquinas, por no hablar de nauseas y sentimientos incontrolables... sigo sin verle la gracia. Eso sí, estoy convencida de que ahora sí que sí, estoy empezando la parte buena.

Los libros del año. Tengo uno empezado desde Agosto y no consigo acabarlo. Desde entonces por mis manos han pasado otros 3 o 4 (el de Agosto sigue en la mesilla, viendo pasar las estaciones). Hasta reconozco haber leido el omnipresente Grey, del que, a día de hoy sólo puedo decir dos cosas: no quiero un Christian Grey en mi vida, no creo que lea las segundas partes. Qué feliz soy yo con mi amor que me mima, me cuida, me plancha la ropita, me hace la cena, me aguanta, y sólo me pide que yo también le quiera.

El Pinterest. Cada día disfruto/me deprimo más viendo blogs y las cosas tan interesantes que hace la gente. Tras salir del letargo de ese primer trimestre que comenté más arriba, me estoy volviendo loca por cocinar cositas. Como la cabeza no me da para mucho, buscando una aplicación donde guardar todas las cosas que me inspiran, he dado con pinterest. Soy nueva desde hoy y aún no controlo mucho. Pero creo que me va a gustar. 

El Facebook, que cada día me aburre más. Contenedor de publicidad que no me interesa. Fotos de más de lo mismo... lo dicho, me aburre.

El Twitter, que cada día me gusta más. 4 followers que tengo (jejeje)

Mis amigas las embarazadas. Que no soy yo sola, que somos cuatro... estoy deseando coincidir un día para que nos hagamos una foto todas de perfil, en plan gorditas. Como las fotos de esos hermanos que salen ordenaditos del más alto al más pequeño. Pues nosotras ordenaditas de la más tripuda a la menos. Y bueno, deseando que por fin la quinta amiga nos diga que se une al club de las gorditas.

El video de amigos. Esa cosa que llevo haciendo desde ¿2005? todos los años por Navidad, donde recojo todas las cosas que hemos hecho juntos los amigos ese año. Proyecto que tengo abandonado desde 2008... no se cómo ha podido suceder... El caso es que el de este año ya está en marcha. Mil ideas por mi cabeza, mil canciones... no se qué saldrá al final. Seguro que alguna llora, con tanta hormona desatada...

Las Navidades a la vuelta de la esquina. Pensar en el menú, me bullen las ganas de hacer algo distinto y sorprendente, que funcione y que la gente coma con agrado. Veremos qué sale.

Qué pedir a los Reyes. Ayudar a nuestra bolita a decidir que pedir, en este año en el que, por fin, estoy segura de que abrirá todos los regalos con impaciencia.

¿Veis? Si no he estado parada, sólo físicamente, porque la cabeza ha seguido yendo a su propio ritmo.
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