viernes, 28 de noviembre de 2014

El síndrome de la madre agotada



Ya está, ya tiene nombre. Cuando las cosas son nombradas, empiezan a servir para algo. El bautizo ha tenido lugar en Reino Unido, donde una masa creciente de madres que quieren llegar a todo y a lo que llegan es a un estado extenuante, ha hecho saltar la alarma de los servicios sanitarios.


No se qué sucederá en otros lugares del mundo, pero en mi entorno más cercano, podría decir que el 95% de las madres que conozco se encuentran (nos encontramos, y más a menudo de lo que desearíamos) en un estado similar de cansancio y agotamiento mental y físico. Es la conversación del parque, el descargo del no poder más, el compartir para no sentirse bicho raro o mala madre-mujer-trabajadora, etc, etc. Las abuelas nos miran extrañadas, como si esto que nos pasa fuera culpa nuestra, que no nos organizamos, que perdemos el tiempo en cosas innecesarias… hasta que verdaderamente nos escuchan y se dan cuenta de que no hay minutos libres en nuestros días y que la realidad que ellas vivieron nada tiene que ver con la nuestra.


No voy a tratar de reflejar aquí la sensación de que cualquier tiempo pasado fue mejor en lo que se refiere a la crianza de los niños. Estoy segura de que las señoras del siglo XIX pensaban que criar a los niños era más fácil en el siglo XVIII. Y así siempre, hasta el principio de los tiempos. Pero sí creo que las mujeres hemos perdido cosas esenciales en nuestro papel de madres. Una de ellas, para mí, es el apoyo de la red de madres que viven juntas y cuidan a la manada. Podríamos remontarnos, seguramente, a la prehistoria, pero no creo que haga falta. Cuántas veces de pequeña, me he quedado con vecinas de la puerta de al lado, o de 3 pisos más arriba. Y cuántas veces venían a casa el resto de vecinos, porque sus madres tenían que ir a algún sitio. Ahora esto es como impensable, se dan pocos casos, y cuando los vemos parece que alucinamos. Preferimos meter a los niños en el coche, recorrer 15, 20 o 30 km, para llevarlos con sus abuelos o tíos, para que los cuiden 30 minutos, volver del recado, recogerles, y de nuevo a casa.


Otro aspecto esencial que nos ha hecho mella es que de repente las “tareas de madre” han perdido su valor. Una madre que no trabaja es un bicho raro. Pero en ciertas etapas de la vida de nuestros hijos las tareas de madre, además de ser las primeras, si me apuras, deberían ser las únicas. Estamos "cansadas" de escuchar que durante los primeros años se sientan las bases de su autoestima, su lenguaje, sus lazos con nosotros, que son como esponjas y lo absorben todo, que debemos aprovechar su potencial. Y ¿qué pasa? Que una baja maternal de duración ridícula nos hace lanzarlos a la escuela infantil con 4 meses, el tiempo que dura dicha baja. Otras personas hacen de madres, ayudan a su crianza, interfiriendo en ella sin querer.

Un cuidado constante de los hijos, sus juegos, su alimentación, su descanso y su bienestar a costa del nuestro que desembocan en pocas horas de sueño. Nuestra alimentación para salir del paso, trabajos extenuantes, a veces más por falta de concentración que por la propia complejidad de la tarea, las obligaciones de la casa y el deseo de tener un ocio que nos satisfaga, finalmente acaban por ponernos a las madres contra las cuerdas, consiguiendo ganarnos por K.O, pese a nuestra feroz lucha.


Como madre autodiagnosticada (a temporadas) con el síndrome de madre agotada, hay días en que la energía ya no acompaña a nada y ya no sé por dónde tirar. Es como si mis tareas se multiplicasen exponencialmente y mis fuerzas menguasen justo hasta el otro extremo, hasta que llega ese momento en que sientes que el caos se ha apoderado de todo, y que no hay Dios ni mujer ni marido que lo arregle. Así que toca reiniciar todo el sistema mental  para volver a creer que podemos con todo, para volver a reorganizar a la familia buscando un método que, esta vez, sí funcione. Y llega el punto en que no se qué agota más, si el reinicio o el navegar a la deriva.




No obstante y gracias a estos constantes reinicios, he ido aprendiendo que al final nos podemos ir quedando con las cosas que funcionan, seguir mejorando las que aún no cuadran del todo… y finalmente, las piezas van encajando para conseguir un caos armonioso. También he aprendido que realmente no estamos tan solas como a veces nos sentimos, y que tan sólo hay que tirar un poco del hilito para ver que hay muchas madres dispuestas a ayudarnos, que los abuelos están encantados de cuidar de los niños esos 30 minutos o esos días enteros que a veces nos regalamos cuando de verdad ya no podemos seguir tirando del carro. Porque a fin de cuentas, nosotros somos sus hijos y sólo quieren vernos felices.

Y no nos engañemos, el síndrome de la madre agotada no es culpa nuestra y muchísimo menos es culpa de nuestros hijos.


viernes, 21 de noviembre de 2014

Yo tenía otro blog, y aquí os lo cuento



Me dio por ahí un día, creyéndome artista de los hilos. Hay aficiones que gustan mucho y duran poco. O siguen durando pero una no tiene tiempo que dedicarles. No hay prueba más evidente que mi ritmo de escritura, el páramo por el que ha atravesado este blog durante todo este año (si es que alguna vez se encontró en un frondoso bosque, claro).

El caso, es que en pleno auge costureril yo me lancé a abrir otro blog para enseñar las cosas que iba haciendo. He decidido traer aquí las poquitas entradas que llegué a crear. Y a partir de ahora, seguir publicando en Mi blog es lo last las cositas que me están rondando la cabeza, y para las que he seguido comprando materiales... así soy yo...

Por tanto, esta entrada es como las ofertas, es un 13x1:

viernes, 14 de noviembre de 2014

El salto, de Paola Rigiroli



Hoy me apetece hablar de este precioso (preciosísimo) cuento que encontramos por azar. Como todas las cosas buenas, que al final no se buscan, sino que se encuentran. Voy a menudo a la biblio con los niños. Tenemos una maravillosa biblioteca municipal justo enfrente del cole y a los tres nos encanta perdernos entre las estanterías, entre los cajones de cuentos y también, por qué no, imaginar nuestras propias aventuras entre los asientos-rocas-sobre-un-río-plagado-de-cocodrilos de la bebeteca… sobre todo a ellos.

Este verano buscábamos lectura para los días de vacaciones, y nos dio por explorar en un cajón al que nunca habíamos hecho caso. Encontramos 2 joyas. Una es El Salto, de Paola Rigiroli. Y la otra… bueno, la otra es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

Me encanta coger libros de la biblio, pero debo de ser sincera para decir que una de las cosas que miro cuando cojo cuentos para los niños, es que estén bien cuidados. En las bibliotecas infantiles hay libros hechos trizas, literalmente. Y me da tanta pena… (no solo el hecho de que estén así, sino el hecho de que les traten mal).

Pero El Salto estaba impecable, diría que lo estrenamos. No pude esperar a llevarlo a casa para leerlo, y entonces tuve claro del todo que ese cuento se venía con nosotros. Tiene unos dibujos preciosos, sobre una ballena que quiere abandonar el grupo pero no termina de atreverse, porque entre otras cosas, tiene miedo. 

Un día la ballena por fin se atreve a hacer algo distinto y... bueno, mejor leedlo, pero os adelantaré que sólo le espera una gran y bonita sorpresa, preludio sin duda de un nuevo comienzo.

El cuento pasó un mes de verano con nosotros, saltando de maleta en maleta en vacaciones. De su lectura siempre me queda la idea de que este cuento para pequeños, esconde una gran lección para los mayores. Y como además su lectura siempre acababa con un "mamá, vamos a leerlo otra vez" me pareció que El salto debía quedarse con nosotros para siempre. Así que este bonito cuento, fue uno de los regalos que hice a Diego por su cuarto cumpleaños.

Moraleja, atreveos siempre a dar el salto, por mucho miedo o por mucho frío que sintáis.

 

viernes, 7 de noviembre de 2014

Los días que hay en un día



Primera hora de la mañana y mi hermana y yo ya estamos cansadas. Me dice por wasap a las 7.08 “Qué sueño”, a lo que respondo “Llevo desde las 6.20 despierta con Paula. A estas horas ya ha transcurrido medio día energético”.  Y pienso: la de días que me caben en un día.


El día cronológico. Tiene 24 horas, de 0:00 a 23:59. Los padres y madres del mundo sabemos que esas horas son insuficientes para todo. Muchos días no sabemos de qué las llenamos, además de tareas, trabajo, planchas, lavadoras, cenas y baños. Se crean como lagunas de olvidos, ¿pero yo qué hice ayer? ¡No me acuerdo!


El día laboral. A pesar de que una se esfuerza por amar lo que hace, debemos reconocer que a veces el mejor momento del día laboral es la hora de la salida. Diciendo esto, sobra cualquier otra descripción del día laboral.


El día energético. Es ese que algunos días no existe. Porque te levantas taaaaaan cansada que te volverías directamente a la cama. Y no porque quieras dormir más, sino porque básicamente quieres, ¡necesitas! descansar. El día energético, hay días que a las 9 de la mañana ya empieza a agotarse, porque cuando te subes al coche para ir a la oficina después de hacer la ronda de colegios, tú ya no puedes más. Y sabes que te espera un “grandioso” día laboral.


El día después del colegio. Es ese que empieza por la tarde, en el que deberías estar otra vez al 100% pero que en el mejor de los casos afrontas con el 40% de tu integridad, con tu bolso, la bolsa de la merienda y la arena del parque que entra por los zapatos. Porque toca pasar la tarde en el parque, dar meriendas, devolver los libros a la biblio, ir a la pisci, a merendar a Ikea, a comprar, o lo que quiera que toque ese día. 


El día de baño y cena. Que sí que necesita energías para poder controlar todos los pies y manos que entran y/o salen por los agujeros de la ropa que no corresponden, que ya no sabes ni cómo desentrañar ese puzzle de cuerpos. La cena, regada por el cansancio de los mas pequeños que tampoco-pueden-ya-mas. Mamá, estoy cansaaaaaaadoooooooo,no puedo cenaaaaar porque me cansooooooo.


Y luego viene el día del “pis, pijama, los dientes y a la cama”, adornado con el día del cuento para que nunca nos acostemos sin saber algo más.


Mi día. Ese que empieza algunos días a las 21.30 y acaba a las 21.31, con una cabezada en el sofá que me deja dormida sin darme cuenta.



Afortunadamente para todos, hay días pletóricos, en los que el día energético dura las 24 horas del día cronológico, y esos días sí que te sientes la supermadre, la supertrabajadora, la supermujer...

Por lo que a final de cuentas, siempre vuelvo a la conclusión de que para que tengamos buenos días, tanto nosotros como nuestros pequeños, es fundamental que los papis estemos descansados, para estar felices, para afrontar el día laboral de forma triunfante y tachar tareas de la lista de pendientes, para disfrutar en el parque en el día después del colegio, disfrutar incluso de los pasillos del supermercado (que banalidad…), para hacer del baño la fiesta de la espuma, del puré de verduras el mejor manjar del mundo y del lavado de dientes una aventura a lo Indiana Jones. Y por supuesto, para tener nuestro rato de ocio y disfrute. Porque además de papás y mamás, y sobre todo, seguimos siendo personas.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Un premio, un año (y pico), mil perdones y un millón de gracias

Este post va con un año (y pico de retraso). Aun no me explico cómo se me vuelan los días de esta manera. Empecé a escribirlo hace mucho tiempo, se me quedó en el cajón desastre, y creo que hoy ha llegado el momento de, en primer lugar, pedir a Cristina, del blog Mujer después de los 40, uno y mil perdones por haber desatendido de esta manera, que parece tan desagradecida, el premio Premio Liebster Award que me concedió. Y aquí viene el millón de gracias, pues en realidad no veas qué contenta me puse cuando lo recibí, sobre todo porque se que es un premio sincero, ya que no tenemos el placer de conocernos, y hasta aquel día no tenía noticia de la existencia de tu blog.

Recibir este premio conlleva una serie de acciones, según me explicó Cristina el día que me lo concedió. Voy a intentar cumplir todas, pero premiar a 11 se me hace muy largo (y para qué engañarnos, en realidad soy fiel a poquitos blogs). Por ello, voy a premiar a los 3 que más me han enganchado en los últimos tiempos. Me enganchan también otros, pero son blogs bien consagrados, que sin lugar a dudas, no necesitan mi mención.

Vamos allá. Quiero premiar con un Liebster Award, a los siguientes blogs:

1. Charle con Darwin. http://charlecondarwin.blogspot.com.es/
Me encanta descubrir en él las cosas más ocultas que muchos de nosotros tenemos dentro, y que a saber por qué, no solemos compartir delante de un café calentito. Por ello, leer cosas como estas, hacen que me siga planteando que tiene que haber algo más detrás de la rutina banal a la que, al final, acabamos respondiendo en nuesro día a día.

2. La merienda a las cinco http://www.lameriendaalas5.com/
Porque lo descubrí hace tiempo, lo fui olvidando, y ahora que lo he reencontrado, no puedo pasar sin leer todos los días. Me inspira, me motiva y... sencillamente, me gusta.

3. Tú a Boston y yo a California http://dosdemoda.blogspot.com.es/
Porque me encantan sus textos sugerentes, que diciendo poco, dicen un montón de cosas. Son tan evocadores para mi... Chicas, me encantáis.

Las preguntas que me hizo Cristina, allá por Junio de 2013 son:
1. Blog, vocación o profesión. A la vista está que, con mi ritmo de publicaciones, si tuviera que vivir de esto, estaría un poco mal. Es algo vocacional. Un día me dio por ahí, y sin pensarlo un poco (mas bien nada), abrí este blog. Se mezclaban nervios, fantasías, ilusiones... 

2. Cada cuanto debemos publicar los post. Con el tiempo he descubierto que tengo el blog para disfrutar y sobre todo evadirme. Cuando he intentado hacer algo con mucha frecuencia, he puesto contenidos que ahora considero absurdos. Ahora que intento retomar mi blog, me he puesto como objetivo publicar los viernes. Medito toda la semana qué quiero contar, voy tomando notas, y el viernes me tomo la noche para disfrutar escribiendo.

3. ¿Cuáles son a tu juicio las herramientas más útiles para promocionar tu blog? No tengo ni idea de SEO, ni posicionamiento, ni todas estas cosas que ahora están tan en auge. Me fío de mis gustos y de mis conocimientos. He descubierto que twitter es lo que mejor se adapta a mi. Poco a poco le voy cogiendo el truquillo.

4. ¿Temática única o multiconentidos? Dije en uno de mis post que algunos días quiero saberlo todo, y otros sólo saber mucho de una cosa. Así que queda claro, mi blog es multicontenidos. Mal que me pese, no soy experta en nada.

5. ¿Por qué iniciaste el blog? Descubrí los blogs, pensé que era algo fácil y que me reportaría alguna que otra alegría.

6. ¿Por qué elegiste el tema? Jejeje, como dicen algunos escritores: los temas me eligen a mi.

7. ¿Es necesario incluir contenidos multimedia a los post? Yo creo que si el tema lo requiere, viene genial. Yo intento poner al menos una fotillo en cada uno, pero no siempre lo consigo. 

8. Querrías mejorar... mi número de followers, sin duda :( pero soy tan tímida, que ni siquiera algunos de mis mejores amigos conocen la existencia de este lugar. 

9. ¿Qué es lo que te gustaría conseguir? Que me leyese más gente y poder participar en eventos que me gusten de verdad.

10. Hasta cuando... hace poco pensaba que mi blog había pasado a mejor vida. Y sin embargo, aquí he vuelto con ganas de seguir contando historietas.

11. Gracias a... la vida, que me ha dado tanto. En serio... gracias sobre todo a mi hermana, que me descubrió que los blogs existían.

La siguiente parte del premio es hacer otras 11 preguntas a los blogs que he premiado. Como sólo he premiado a 3, me impongo la norma de hacer sólo 3 preguntas:

1. El blog que más te engancha últimamente
2. La receta que no paras de hacer
3. El libro al que siempre vuelves
4. La canción que te hace feliz ahora mismo (esta pregunta va de Bonus track).

Y por último, toca comunicar a los blogs el premio que les he dado. ¡¡¡Allá voy!!! 

No sin antes, volver a agradecer a Cristina, de Mujer después de los 40 este premio.

Un beso!!
1. Blog, vocación o profesión.
2. ¿Cada cuánto debemos publicar los post?.
3. ¿Cuáles son a tu juicio las herramientas más útiles para promocional el blog?.
4. ¿Temática única o multicontenidos?
5. ¿Por qué iniciaste el blog?
6. ¿Por qué elegiste el tema?
7. ¿Es necesario añadir contenidos multimedia a los post?.
8. Querrías mejorar...
9. ¿Qué es lo que te gustaría conseguir?
10. ¿Hasta cuándo?.
11. Gracias a....
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