viernes, 27 de febrero de 2015

Llegando a fin de mes



Acaba Febrero con sus 28 días, llenos de frío, viento, niños en casa y pereza brutal. De nuevo he llenado este mes de planes con amigos, incluyendo algo así como un revival de juventud por Carnaval, una tarde que llenamos de risas que nos vino genial. También hubo reencuentros después de un tiempo, planes de chicas, ratos de familia, mucho trabajo, la rutina de cada día y médicos, muchos médicos, cantidad de médicos para todos. Pero sobre todo para el pequeño, que una de esas tardes de salas de espera eternas me preguntó con gran solemnidad “¿por qué todos los días tenemos que ir al médico?”.  Afortunadamente, no ha sucedido nada que un botecito de antibiótico no pueda curar.


Con toda la pereza encima, las cosas que me han enganchado este mes son de andar por casa, de supervivencia, de amar lo que haces, porque si pretendes cambiar tu ritmo vital en horas bajas te entra una buena depresión. Así que lo dicho, en Febrero, el mes que pasó pesadamente y que me ha dejado con la energía por los suelos, me ha dado por:


1. Hacer dos coletas a Paula. Por fin ya tiene pelo suficiente para hacer algo con él y que dure. Me encanta poder llevarla ya peinada al cole, y no con un batiburrillo de pelo. 


2. Ver QQCCMH. El único programa de televisión que me engancha temporada tras temporada. Venga, comentarios sesudos en su contra… ¡gracias! Soy de las que nunca enciende la tele, de las que podría vivir sin ella. Pero este programa me engancha irremediablemente porque me hace reir. Decidme que va con guión. Me da igual. Decidme que son actores. Me da igual. A-mi-me-hace-reir. A veces incluso a carcajadas. Frikismo en estado puro. Bueno, pues me da igual…


3. La guitarra española (y olé). A lo mejor es que este mes entra aquí en sustitución de los lunares del mes pasado (que me siguen enganchando muchísimo). Descubrí este mes la canción Tamacún de Rodrigo y Gabriela y desde el primer momento sentí que esa canción yo la conocía de algo y no había reparado en ella. Busqué en la wiki y al parecer sale en Breaking Bad. No vi la serie, pero la iba escuchando cuando mi marido la veía. ¿Será por eso? No sé, sigo estando convencida de que esa canción la han usado en algún otro lugar para alguna otra cosa. Tirando del hilo guitarra, hace poco tiempo también, redescubrí el concierto de Aranjuezpor Paco de Lucía. ¿Cómo es posible transmitir tanto sin palabras? Alucinante. Así que en mis mejores y en mis peores horas, me pongo una playlist llenita de guitarra española y se me pone un buen humor que pa qué. 


4. Búsqueda incansable de curso scrap. El scrap se quiso colar en el Llegando a fin de mes de Enero, pero no le dejé. El scrap que me ronda por la cabeza. No se si se me dará bien, si me gustará, si me angustiará. Pero es que una ve cosas como las de OMG! Otro blog de scrap o de Miriam hecho a mano y al menos apetece intentarlo. He convencido a mi amiga María y el próximo mes vamos a probar suerte con un curso básico. Ya os contaré.


5. Cante automático, o lo que es lo mismo descubrirse cantando canciones infantiles en voz alta y no saber cuánto rato lo llevas haciendo. Peor todavía, que tu hija te diga “más” y no saber qué canción estabas cantando, intentarlo con la que creías y que te diga “no”. En los últimos días he descubierto que mi marido también lo hace, y de repente se pone a cantar cosas infantiles sin venir a cuento. ¿Es grave, doctor?


6. Quedarme dormida en el sofá. Sí, esa mala costumbre ha vuelto (shit). Algún día me he quedado dormida con la tablet en la mano. Todo eso implica irme a dormir sin desmaquillar, ir dando tumbos por el pasillo de camino a la cama a las 12 de la noche, levantarme cansada... ¿A qué espero para luchar contra esta recaída?


7. Las infusiones. Me he dado cuenta de que, sin habérmelo propuesto, me llego a tomar 3 al día. Y la verdad es que me he acostumbrado y si no me tomo alguna, la echo en falta. Eso sí, mi café de media tarde sigue siendo sagrado.


8. La jardinería activa. Sí, con mi única planta. Tras casi un año conmigo, sigue viva y confienso que lo siento como un logro inusual. A lo mejor es que paso con ella 8 horas, la mimo, la miro y la remiro. Hace poco la he cambiado de maceta, la he podado y estoy criando plantitas nuevas. La he decorado con una de las piedras del centro de mesa de Enero. Más bonita está ella... Espero que en primavera eche flores. Y tal es el decorado que tengo en mi mesa del trabajo que me están entrando ganas de comprarme otra para casa, para dar color a la primavera que se acerca y comprobar si logro repetir el éxito. 


9. Esta entrada en lista me hace muy feliz. Ha llegado de improviso, cuando pensaba que este hábito había salido de mi vida sin fecha de vuelta. Os podrá parecer absurdo, pero llevaba en el páramo cinematográfico años. Y es que… (redoble de tambores) me ha vuelto a picar el gusanillo de ver películas. En la última semana de febrero he visto 4 o 5 pelis y os aseguro que esa es la cantidad total de pelis que he podido ver en los 365 días de los dos últimos años. 


10. Y con este frío irremediablemente he abandonado temporalmente el running y me he re-enganchado al swimming. Soy más de nadar que de correr, pero consume más tiempo ir a la piscina: preparar bolsa, desplazamiento, cambio de ropa y posterior ducha y recogida de cosas. Sin afán de hacerme la guay, podría decir que la media hora que nado estoy en el punto de no dolor, pienso, disfruto, me olvido y abandono la semana laboral para desembarcar en el fin de semana.





Todos mis enganches de Enero siguen al pie del cañón y os digo que ¡he incorporado cantidades industriales de blogs a mi feedly!Si quieres que añada el tuyo, sólo tienes que decírmelo.

Gracias por leerme y por tus comentarios.

martes, 24 de febrero de 2015

¿Qué se le puede pedir a la vida?



El otro día dejaba en mi twitter una frase de un libro que hoy, 24 de febrero de 2015, mucho tiempo después de haberlo empezado, he acabado de leer. Me ha gustado, pero reconozco que ha sido una lectura larga, interrumpida, casi abandonada y finalmente retomada. Meses he tardado. El 99% del libro es esencialmente lo que pienso y siento sobre la vida. Hay un 1% de discrepancia. Y he tardado tanto en leerlo porque tal cantidad de ideas arrojadas ha conseguido abrumarme. Cada frase del libro es una sentencia llena de realidad, que te hace pensar si te estás comportando bien con la propia vida. Podría sacar mil frases inspiradoras de ese libro, copiarlas a mi cuaderno de citas para recordar. Pero entonces tendría que copiar el libro casi entero. Así que me quedo con una para compartir aquí, ya que cuando pasé por ella hace unos días se agolparon en mi cabeza todas las cosas que os cuento luego.


Si a partir de hoy cada día nos fuera acercando hacia nuestro nacimiento, ¿cómo nos comportaríamos?



Después de leerla, durante 5 segundos, mi cabeza fue una autopista de ideas luminosas cruzándose. Después mi cara fue una sonrisa.


Imaginaba que ahora mi vida iba en dirección a mi nacimiento. En ese caso, estaría tranquila, segura de que mis días me llevan a la parte más feliz de la vida, donde todo es juego, nada es más importante que jugar y ser feliz, donde las angustias duran lo que tardas en ponerte a hacer otra cosa, donde te colman de besos, te llevan en brazos, te hacen regalos sin motivo y todo el mundo te mira con una sonrisa en la cara. Vas a la playa y tras horas de baño tu cuerpo se sigue meciendo en las olas de la cama. Aprendes a nadar y a bucear y te parece la pera. Aprendes a montar en bici y ¡vuelas! Tus primeras veces de todo…


El nacimiento, ese acto inevitable que nos pasó un día y del cual no tenemos recuerdo.


La vida, este día a día inevitable que nos conduce a la muerte.


¿Y si este último paso también es inevitable, tan ligado al que nos trajo por aquí, por qué nos empeñamos en perder el tiempo preocupados por cosas que no merecen tanta atención? Igualmente estamos caminando hacia otros mejores momentos de la vida. Mejor deberíamos pensar que a partir de hoy cada día es el terreno que debemos cultivar, que la ocasión es ahora, que estamos aquí para exprimir cada momento, para superar cada obstáculo sacando de él un aprendizaje, para ser felices por nada y por supuesto también por cada pequeña cosa que se cruce en nuestro camino. 

Y sobre todo, y como se dice a lo largo de casi todo el libro, que no deberíamos tomarnos tan en serio y que el humor es una de las herramientas más poderosas que tenemos a mano para conseguir que la vida sea un gran lugar por el que una vez pasamos.

Y vosotros, ¿qué creéis que se le puede pedir a la vida?

viernes, 20 de febrero de 2015

Objetivo makeover de Febrero: pintando el salón

Sigo con mi plan de pequeños cambios en casa que comencé a idear en Enero. Aunque definitivamente se ha convertido en una reforma muy virtual. Me he dado cuenta de que mis días siguen sin dar de sí como para meterme en más fregaos que los del día a día. Pero he decidido seguir planeando mis cambios en casa para llevarlos a cabo cuando lleguen los días más largos y algún fin de semana sin planes.

Febrero va a ser el mes de pintar el salón. Creo que la casa entera necesita una manita nueva de pintura, pero sigo pensando que "divide y vencerás". Me apetece cambiarle el color y me gusta bastante la idea de usar un color distinto en una de las paredes para hacer un poco de contraste.

En mi tablero de Pinterest del objetivo de Febrero puedes ver más ideas y el origen de estas imágenes.






Se admiten votaciones y también voluntarios para montar el tinglao y pintar.

Gracias por leerme y por vuestros comentarios.

martes, 17 de febrero de 2015

Mercados medievales, un plan con niños



El proyecto de este trimestre en el cole del niño es la Edad Media. Creo que es la primera vez que tengo el placer de escuchar de su boca de alegre voz una de las canciones que le enseñan en el cole. ¡4 años! he tenido que esperar para que esto suceda. La recompensa: “voy a imaginar, voy a imaginar, que vivo en un castillo medievaaaaal. Las murallas nos defienden de nuestros enemigos” y un verso suelto que dice algo así como “habrá justas y torneos”. Le pillé cantándola sin que se diera cuenta y aún suplicándole que me lo cantase otra vez (porfa, porfa, porfa) no lo he conseguido aún.


El caso es que descubrí que el pasado fin de semana celebraban en Chinchón unas jornadas medievales y pensamos que podía estar divertido (a la par que interesante) que viese a personas de carne y hueso recreando la vida en la Edad Media.
 
Decidimos organizar un San Valentín muy ad-hoc, con amor a 4 bandas. Aunque confieso que el plan también contaba con un momento de disfrute para adultos, planificado por mi marido el gourmet, un menú con nombres de platos de 2 líneas (bueno, vale, línea y media) el plan se nos escapó de las manos en el último momento sin poder hacer nada al respecto y nos quedamos con el micuit de foie en los labios. Pero no pasa nadaaaaa, porque lo importante es que nos tenemos el uno al otro y esa es otra historia que deberá ser contada en otra ocasión.


Volviendo al Mercado Medieval, todo lo demás salió sobre ruedas. Nada más llegar nos topamos con el desfile de músicos, juglares, guerreros, magos, bufones y algunas personas vestidas a lo Invernalia de juego de tronos (jiji). También cetreros con sus majestuosos animales de cetrería.
 

Una plaza dedicada a los niños, llena de juegos de madera, unos de habilidad, otros de competición; arqueros, columpios de dragones y otras fieras, puestos con multitud de productos artesanos, espadas, arcos, armaduras, banderolas y escudos. Música medieval a cada paso. Había señores de puestos que parecían realmente sacados de la Edad Media. Otros no tanto (señores de puestos medievales, llevar mosca en la barbilla no se estilaba en aquellas épocas).



Entre las actividades para niños había, además de los juegos tradicionales,  taller de marionetas y lucha a espada con un caballero medieval. Entre los planes para todos, exhibición de lucha con espada, exhibición de vuelo de aves e invitación a caldo para entrar en calor, que venía bien porque el día estaba frío.

Los mercados medievales son siempre una buena opción para disfrutar con los niños, y hay algunas páginas, como esta, que recogen las múltiples ferias medievales que se celebran a lo largo de todo el año por todo el país.



Ahora en casa tenemos una mini-ballesta medieval. El niño está feliz con ella. La niña no para de decir “cosco”. Menos mal que las flechas no tienen punta…

viernes, 13 de febrero de 2015

Operación llena tu vida de amor 2.0

Llegamos al segundo viernes del mes, que desde ahora, y siguiendo la brecha abierta con el post de piedras pintadas de Enero, dará cabida a la colaboración de mi hermana con el post decorativo del mes. ¡Que lo disfrutéis!


Sin pensarlo, llegó Febrero, el mes loco, o eso dicen. Y aquí estoy de nuevo, encantada de estar invitada y de la buena acogida que tuvo mi entrada anterior. Gracias a todos, así da gusto. Por cierto, este mes os contaré como he hecho el centro de mesa, porque algunos preguntasteis qué materiales había empleado en el anterior.

Como decía, ya estamos en el mes "loco". En realidad lo que va de Febrero se está pareciendo bastante a Enero, pero en versión frío que pela: carreras matinales para llegar al cole, luego para llegar al trabajo, jornadas laborales muuuy largas, tardes de tareas escolares en casa (parte que ahora mismo gestiona mi maridito
️) y fines de semana también de carreras yendo de acá para allá, vamos: locura continua y continuada.

Sin embargo... Si Febrero tiene que ser el mes loco, por lo menos que sea loco de amor ¿no?

Das un paseo por la ciudad y por los blogs y ves todo lleno de corazones: de galleta, de papel,  de peluche, de todo tipo de materiales. Amor total, al menos por fuera.

Como ya hice en Enero, me quedo con el mes que pretendo vivir en mi interior: el de buscar por dentro y sacar hacia afuera; en este caso, gestar amor para parir cariño. Me esfuerzo por sacarme lo mejor... aunque no siempre me sale. Lo confieso: como el resto de mortales, tengo luces y también tengo sombras.

Tematizar la mesa del salón ha sido fácil de hacer pero un poco más complicado de pensar:regalar corazones a barullo está al alcance de todos, pero llenarlos de sentires ya no tanto.

A mí me pasa que mis días son eternos (eso tiene parte buena), y al llegar a casa, la poca energía que me queda suele ser para dedicar a los pequeños y terminar alguna tarea doméstica que se me escapó el día anterior. Y suele pasarme también (y esa es la parte mala) que me duermo antes de dedicarle el rato que se merece a la persona que comparte mi vida: mi amor.

Nunca hemos practicado el día de San Valentín porque no creemos en él. Así que este mes,  siguiendo en la tónica de no diferenciar el 14 del resto, me propuse dedicarle un ratito cada día, para escribir un sentimiento de amor.

Y buscando ese ratito, fue como nació el proyecto de este mes:


Utilicé, como en Enero, sólo cosas que hay por casa (que dándoles un nuevo uso parecen nuevas) y cosas gratis.

El jarrón es de Ikea. Normalmente está en el baño, pero cambiándolo de sitio y tuneándolo con corazones, ahora parece de estreno.







 Las ramas son cosecha de mi ️, que las fue recolectando por la calle, en días de paseo matinal. Las lavé y pinté levemente de blanco.

Los corazones son de cartulina, recortados a mano y troquelados para poder colgarlos.





Y la parte final y amorosa del trabajo es que, cada día, escribía  una cita, verso o pensamiento universal acerca del amor por una cara del corazón y un mensaje personal por la otra.



Así hasta 28 veces, porque el amor no es sólo cuestión de un día... por muy 14 de febrero que sea.

Un beso a todos. Hasta la próxima!!






Esta entrada participa en la fiesta del amor de Creative mindly

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