lunes, 30 de marzo de 2015

3 restaurantes deliciosos en Madrid

Si eres de los que se quedan esta Semana Santa en Madrid y vas a aprovechar para pasear con la tranquilidad que no puedes a diario cuando vas al trabajo, o si vienes de turismo a la ciudad, hoy te voy a chivar tres sitios a los que puedes ir a comer o cenar y estoy segura de que saldrás satisfecho.


Poncelet Cheese Bar. En la Calle José Abascal 61. Imprescindible si disfrutas con cualquier tipo de queso. Tienen una carta inmensa, con toda la información de cada uno de ellos: procedencia, tipo de leche, maduración, etc. y ofrecen la posibilidad de crear tu propia tabla o degustar una ya elaborada. La experiencia merece la pena, ya que tras la elección que hagas, un maestro quesero traerá la tabla a tu mesa y te explicará detalles sobre la elaboración de cada queso, así como el orden de la cata. También hay platos elaborados, pero casi todos tienen como ingrediente común el queso. Las croquetas no te las puedes perder. Y como postre... pues tarta de queso!!

New York Burguer. En la Calle Recoletos 4. Como el nombre indica, hamburguesas con aire neoyorkino. Hay quien dice que son las mejores hamburguesas de Madrid y lo cierto es que la carne es delicosa. Si te va el rollo de buscar tu hamburguesa favorita, este sitio merece la pena ya que después de elegir a qué barrio de Nueva York vas a hincarle el diente (sugiero Queens), puedes elegir el tamaño, el punto de la carne, el tipo de pan y la guarnición.

La Sidrería. En la Calle San Roque 15, en Majadahonda. Si vienes de turismo sin duda te pilla a desmano. Pero es otra opción si te quieres alejar del bullicio del centro. En un local acogedor en el que el personal te hace sentir en familia, se encierra una cocina hecha al detalle, deliciosa y moderna con un fondo clásico. Además de la carta cuentan con menú degustación. Las setas con espuma de ali oli de miel son simplemente un bocado delicioso, una explosión de sabor. 

Si conoces algún rincón más donde dar un buen bocado este semana de tiempo libre y sol que tenemos por delante, no dudes en contármelo.

Gracias por pasarte por mi blog!

sábado, 28 de marzo de 2015

Llegando a fin de mes


Se nos escapa Marzo de las manos, un mes que nos dejó días de sol y parque, pero también días de lluvia y planes de interior. El día de la mujer trabajadora, el día del padre, regalos, días de fiesta, vacaciones y mucho trabajo. Y ahora que parece que el tiempo nos vuelve a dar tregua, aprovecho para dejar un soleado top ten, que comienza con...


Tratar de poner la casa al día. Esa tarea colosal, inacabable e ingrata que se mete en cualquier cabeza de madre a la mínima. Limpiar, reordenar, pintar y seguir limpiando. No se si esta fiebre se me pasará pronto, ya que cuando cierro un frente se abre otro automáticamente.


Mi primer curso de scrap, del que salí bastante contenta con el resultado. Un álbum pequeñito, en forma de acordeón que contiene algunas de mis fotos favoritas, esas que miro a veces y se que en aquel momento no me cabía más felicidad. Con este material tan bonito,
MaterialScrap
 logré componer esto:
PortadaAlbumScrapMyFave

DetallePortadaAlbumScrapMyFave

DetallePortadaAlbumScrapMyFave




Los tés de Celestial Seasonings, llenos de sabor y además 100% naturales. Todo un descubrimiento. Compré una caja de tés variados de frutas del bosque y además del buen olor que desprenden, realmente saben deliciosos. Hasta ahora todos los tes de sabores que había probado olían deliciosamente pero no sabían a lo que olían. Estos sí. Incluso saben más de lo que huelen. Una maravilla. Así que aprovechando que he vuelto a pasar por la tienda, compré de té chai, que tan de moda está, con vainilla y miel. Ya os contaré.



Comprar cosas bonitas para la casa y cosas bonitas en general. Sí, he tenido un mes caprichoso y consumista, centrado en la compra inútil. Esa que no te hace falta pero que te gusta tanto que al final te lo compras. Vajilla, papeles decorados, pegatinas... Nada como dejarse caer por tiendas como Søstrene Grene, Primark, Ikea o Zara Home para sucumbir al bonitismo. Supongo que la primavera tendrá algo que ver.


Y entre las cosas bonitas, se merecen un apartado especial las guirnaldas de luces. El pasado verano compré una que nos vino genial para crear ambiente en la terraza. Con la llegada del frío pasó a habitar el cabecero de mi cama, y me encanta leer con esa luz tan tenue. Este mes he comprado una guirnalda de luces que viene con farolillos de papel. Cuadra genial en mi (renovado) salón y aunque da poquita luz, me encanta encenderla por la noche. Creo que tengo que comprar más, al menos una más para reponer la que le birlamos a la terraza.
GuirnaldaLucesFarolillo




El blog de Mi casa es feng. A pesar de que es un tema que me llama la atención desde hace bastante tiempo, nunca he seguido mucho el feng shui. Pero desde que conocí el blog de Yasmina trato de no perderme ninguna de sus entradas. Sin llegar a pensar que por practicar el feng shui todo irá sobre ruedas, sí que me gusta saber que poniendo ciertas cosas en ciertos lugares se genera buena energía. Lo mejor es cuando descubres que alguna de las cosas que haces habitualmente y de manera totalmente inconsciente, estás haciendo feng shui.Y sobre todo agradezco a Yasmina su amable atención a las preguntas que le hice sobre colores para acometer el objetivo makeover de febrero.


Redecorando, reorganizando… vamos, que estoy en mi salsa, todo el día pensando en cambiar cosas. Como os he contado en el objetivo makeover de este mes, paso con nota. Cumplí el objetivo de febrero y el de marzo incluso antes de que se convirtiese en objetivo. Ha sido una paliza, pero también ha servido de impulso para seguir mejorando y disfrutando de mi casa.


Pinterest, que ya estuvo presente en el top ten de Enero, vuelve con fuerza a esta lista, y es que con tanto cambio en casa nunca viene mal una dosis extra de inspiración.

La palabra Smile, la que os mostré a principios de mes con un pequeño collage, porque este mes ha aparecido muy a menudo en mi día a día por cualquier rincón. 

Y por último, pero no por ello menos importante, la necesidad de cargar las pilas y el deseo de aprovechar el tiempo libre que nos va a dejar la Semana Santa, para dedicarme a ser madre y esposa sin muchas más pretensiones que las de disfrutar del momento al lado de los míos, que no es poco.

Espero que vuestro mes haya ido bien. Y si no, os dejo con otra frase que también este mes se ha colado en mi vida con distintas versiones y desde orígenes muy diversos: la vida es un 10% lo que te sucede y un 90% cómo reaccionas ante ello.

Felices vacaciones y gracias por leerme. Si hoy os apetece seguir leyendo, podéis pinchar aquí para saber un poco más sobre mi.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Objetivo makeover de marzo: dormitorio como nuevo

Hoy comienzo cerrando el objetivo de febrero, que era pintar el salón. Porque sí, amiguetes, cuando otros han aprovechado el puente del día del padre para viajar o descansar, nosotros nos dimos la gran paliza para dejar el salón de casa como nuevo. Estaba deseando decir bye bye a algunas marcas de guerra del día a día y no os miento si os digo que estoy más que contenta con el resultado. Finalmente elegimos un color arena tostadito para una de las paredes y otro mucho más claro para el resto del salón. Y ha sido todo un acierto. Además de la sensación de amplitud que da, ha resultado ser un color cálido y acogedor.

Tras esta tarea he comenzado la de reorganizar cosas por el salón, ya que sin darte cuenta vas acumulando recuerdos, manualidades de los niños y demás regalos que finalmente forman un todo sin orden ni sentido. Ahora el salón me pide flores y vida... y se las estoy dando!


Flores en el salón


Y ahora, cuando me siento en el salón a descansar, me encuentro la mar de feliz. 

Y ya que nos ibamos a poner manos a la obra, montamos el jaleo total y pintamos también nuestro dormitorio. Así como para el salón tenía dudas/miedos de si el color elegido quedaría bien, para el dormitorio tenía claro desde hace tiempo que pintaría de gris y blanco. Y me encanta. Y también esto ha provocado una reacción en cadena y ahora mi objetivo es brindar a las paredes blancas de notas de color que aporten el contraste feliz. Por ahora tengo pocas cosas elegidas para lograrlo, pero espero mostraros pronto mi particular mood board que me permita ir a dormir en armonía y me motive para afrontar el día con ganas.

Y este ha sido mi objetivo makeover de marzo, que se abrió paso él solo y se realizó incluso antes de que me diese mucho tiempo a pensarlo.

Os dejo con algunas de las imágenes que me inspiraron a la hora de redecorar el dormitorio, y podéis ver estas, su origen y otras muchas más en mi tablero de Pinterest.


Inspiracion Dormitorio Gris

Inspiracion Dormitorio Guirnaldas

Inspiracion Dormitorio Principal

Gracias por visitarme, y ya sabes que puedes comentar por aquí abajo o mandarme algún correo por aquí a la derecha.

lunes, 23 de marzo de 2015

Somos mujeres, yes we can

Este mes estoy tan atareada que mis secciones de los viernes están siendo un caos. Para remediarlo, esta semana llegarán las tres que faltaban. El miércoles, el objetivo makeover que ya os adelanto que está... ¡¡¡cumplido!!! El viernes llegaremos a fin de mes. Y hoy os dejo con la colaboración de mi hermana. Que lo disfrutéis.

Marzo es el tercer mes del año y me tocaba idear un tercer centro que, en la línea de los anteriores, significase algo para mí y que sea extensivo de mi persona: es una forma diferente de estar en casa cuando no lo estoy (o sea, casi todo el rato). Al menos esta marcianada que sólo pienso yo, me sirve de consuelo cuando me entra el síndrome de "la mala madre" (cosa más frecuente de lo que me gustaría).

Empecé a pensar en el centro de mesa de marzo cuando febrero casi acababa, así que una de las premisas era hacerlo lo suficientemente sencillo como para que me llevase muy poco tiempo su elaboración, porque eso era, precisamente lo que menos tenía: tiempo.

Como os digo, pensando en la temática que iba a elegir, la primera opción fue llenar la mesa de flores por ser éste el mes en que entra la primavera. Pero era algo demasiado obvio, impersonal e incorrecto, porque por mucho que estemos a punto de abandonar la estación invernal, el tiempo no acompaña.

Pensando y pensando, llegué a la conclusión de que marzo es un mes femenino: llegan los primeros brotes a las plantas, los pajaritos ultiman sus nidos para recibir los huevos, la primavera la sangre altera... en fin, creación y nacimiento en estado puro.

Además de estas cosas que pensaba, empezaron a pasar cosas a mi alrededor que no dejaban de recordarme que las mujeres somos grandes, inmensas, poderosas... lo más.

Y ¡voilá! supe que mi centro de mesa tenía que tener carácter femenino, máxime cuando en este mes se ha celebrado uno de los días oficiales más absurdos del calendario (sin acritud, es sólo mi punto de vista): el día de la mujer trabajadora.

No me considero nada feminista en el sentido combativo del término, de hecho me aburre un poco todo el tema de los "micro y macro machismos" que están tan de moda (qué cosas somos capaces de nombrar los seres humanos, estoy súper acostumbrada a tomar un café con mi ❤️ en cualquier cafetería y que a él le pongan el sólo y a mí el con leche, cuando lo hemos pedido al revés; y no pasa nada, creedme, se cambia la taza y ya está).

Sin embargo, una cosa no quita la otra: creo firmemente que el mundo es femenino: desde el principio. Y si alguna vez llega el fin de la humanidad, será sin duda porque el sentimiento femenino ha sido aplastado. Toma ya: segunda marcianada que os regalo. Pero como decía antes: así soy yo.

El "yes, we can" me parece una de las mayores tomaduras de pelo a las mujeres (exitosa campaña ideada por el gobierno estadounidense cuando la mano de obra masculina estaba en el frente y las chicas tuvieron que sacar las castañas del fuego; años después, en los 50, se dejaron de castañas y quedaron relegadas a meter las tartas en los hornos porque los chicos tenían que volver a sus trabajos... en fin, qué cosas).

Por eso decía unos párrafos más arriba que no creo en el día de la mujer trabajadora, porque trabajadoras somos todas. Tanto si lo hacemos fuera de casa, o lo hacemos dentro, o ambos.

Así he resumido a las mujeres:





Capaces de generar vida y cosas preciosas, cuando a nuestros pies sólo hay suelos pedregosos; capaces de dar flores cuando no tenemos nada dentro; capaces de dar nuestra mejor cara cuando por dentro estamos rotas...



Dedico este post a todas las mujeres que conozco: las que triunfan en sus trabajos; las que lo acaban de perder; las que sufren mucho por el temor a perderlo; las que no lo tienen, ni falta que les hace; las que hacen uno por debajo de sus capacidades y no dejan de sonreír; las que tienen hijos; las que decidieron que era mejor no tenerlos; las que leen cuentos; las que no llegan a tiempo ni para eso; las que sueñan; las que lloran; las que disfrutan; las que sufren; las que perdieron el amor; las que lo buscan; las que lo tienen; las que están sanas y luchan; las que no lo están, y también luchan; las que se creen bellas; las que no; y las que muchas más cosas que no cabrían en este post por mucho que durase.

Todas mis mujeres imperfectas y llenas de defectos, pero humanas y maravillosas.

Y después de tanta chapa, voy a contrapesar un poco (jejejejeje) y también se lo voy a dedicar a los que la pasada semana celebraron otro día artificial (sin acritud, otra vez): el del padre.

A los dos padres de mi vida: el mío propio (porque le quiero más de lo que se lo digo: te quiero papá); ¡¡y el de mis hijos!! que se está ganando el título de "padre del año" con creces: te quiero, amor.

Hasta la próxima!!

miércoles, 18 de marzo de 2015

De dioses, reyes y otros músicos



Lo primero de todo, pido disculpas por mi incultura musical, ya que hoy vengo a hablaros de música. Esa que me gusta sin saber si es buena o mala musicalmente hablando. Me atrevería a decir que tengo un oido muy abierto y me gusta casi todo tipo de música. Sólo huyo por convicción del comercialismo atroz, por incompatibilidad, de ciertos ritmos latinos de coche rojo y cristales tintados a todo trapo por una calle cualquiera y por preservar la salud de mi oido, de las músicas que se empeñan en ser la antimúsica. Casi cualquier otra música que tenga ritmo, intensidad o que me sorprenda, me gusta. Y siempre estoy a la caza de nuevas canciones que me alegren el alma.


Con el tiempo, y supongo que casi como cualquier persona, he ido encontrando mis gustos musicales. Me temo que las referencias musicales de infancia no fueron buen caldo de cultivo, y aunque a grosso modo no me gusta la mayoría de la música que escuchaban mis padres, sí que es cierto que algún poso siempre te queda y músicas que escucho ahora esconden algo de lo que escuchaba entonces.

Casi todo era música española. Imaginad los principios de los 80. No digo mucho más que luego no me quiero avergonzar de todas las letras de canciones que me sé/sabía. Lo más que se escuchaba en inglés era Modern Talking (you’re  my heart, you’re my soul), gracias al señor de la tienda de discos que dijo que eso lo estaba petando. También es cierto que con el tiempo, por ejemplo, he aprendido a apreciar a “la más grande”, que si bien en su momento me parecía un rollete, ahora reconozco que la mujer tenía un chorro de voz de otra galaxia. 

Sin tratar de hacer aquí un repaso a todas las cosas que he escuchado a lo largo de mi vida, sí que merece la pena imaginar ese momento en que con 8 o 10 años y unas patas de alambre le sales a tu madre por Camarón y le dices con todo tu arte: “te voy a hacer unos zapatitos del ala de mi sombrero”. Un recuerdo que pasó a la crónica que cualquier familia que se precie, tiene. También recuerdo algún que otro disco de música clásica, música turca o árabe (o algo así por el estilo muy exótico), y ya cuando mi hermana empezó a tener su propio raciocinio, Mecano, Alaska (en todas sus versiones), músicas de pelis y el techno de finales de los 80. Conmigo y con mis 14 años llegarían a casa cosas como Mikel Erentxun, OBK (por Diosss), más música de la de bailar en la disco los fines de semana y por supuesto Blur, porque yo era de Blur… Unos años más tarde añadí a la lista, destronando a algunos de los reyes previos a Moby, Portishead, algunas cosas de Massive Atack, Hooverphonic, Chemical Brothers, Daft Punk (et. al) y otros músicos que se quedan en el tintero.

Conocer a mi marido, de gustos muy dispares, pero dejarle alucinado cuando coreé con él Jesucristo García (punto de inflexión en nuestra relación musical, supongo) me hizo conocer el mundo cantautor español de los 80-90 y demás grupos poperos españoles. Yo, al principio horrorizada, con el tiempo y un buen filtro de lo mejor, hecho por mi amorcito con todo su cariño, me hicieron entrar en razón y apreciar que estos estilos también tienen su momento. Y por cierto, que hace poco he redescubierto el célebre Aunque tú no lo sepas y se me han puesto los pelos de punta. Y es que al final, en música todo vale, siempre que te provoque una buena emoción.

Con todo este jaleo musical, me doy con un canto en los dientes de tener aún algo de cordura (o eso creo), y me encuentro tirando por el mundo indie, adorando en estos momentos a Dorian, La Bien Querida y Carlos Sadness. Seguro que a los indies más puristas esto les parecerá el lado indie comercial. Y es que al final hay tantas clasificaciones como personas.


Pero lo cierto es que hay una clasificación que todo el mundo tiene. Y es que en música, uno siempre tiene su Dios y su Rey. He hecho un pequeño sondeo y es curioso que personas que apenas se conocen me digan que Depeche Mode o Muse son los dioses y compartirían olimpo con Jimi Hendrix. U2 parece ser que son reyes junto a Freddie Mercury y con Aute como rey patrio. Y es interesante que alguien apunte que la categoría reina no debería ser olvidada para ser entregada a Tina Turner. Y siempre hay quien se mueve por melodías más que por creadores.

En mi casa, que es mi reinado, si le pregunto a mi marido su Dios es Sabina, y su Rey es Aute. Y yo, como os he contado, voy entronizando y destronando por etapas, no soy muy de fiar en este sentido. 

Si después de todo este repaso musical os apetece, me gustaría que me dijerais quienes son vuestros reyes y vuestros dioses, para ver si descubro algo que me llegue al alma.

Gracias por leerme y por tus comentarios.

lunes, 16 de marzo de 2015

La Tarlaca, una tienda con encanto en Chinchón

La escapada medieval del día de San Valentín me permitió descubrir una tienda de las que yo llamo con encanto, La Tarlaca. Una tienda que no sólo vende cosas, sino que también te regala un rato de evasión y diversión. 


Presentada como tienda de productos ecológicos y artesanos, su decoración y muchos de sus productos están inspirados en Alicia en el país de las maravillas (uno de mis libros-cuentos-películas favoritos) y  a través de juegos puedes comprar alguna de las cosas chulas que venden. Que por ejemplo quieres una mermelada, tendrás que meter la mano por un agujerito de suaves plumas y sacar tu tarro. Que quieres unos tés naturales, pues con unas tenazas gigantes tendrás que ser capaz de sacar el saco por un agujerito.



Y  no es sólo la tienda lo que es bonito, lo son también los productos que tienen. Casi todos con apariencia hand-made. Pero lo que está claro es que casi todos están hechos especialmente para vender en esta tienda.

Yo como siempre, me habría comprado uno de cada. Pero como luego siempre pienso que en esta vida no me hace falta mucho para ser feliz, preferí no comprarme nada. Eso sí, my sweet Valentine me hizo un regalito muy chulo para una cosa que me traigo entre manos. Es que él es un amor…

sábado, 7 de marzo de 2015

Dos en la carretera: Madrid-Roma en coche



Hoy, inaugurando esta parte del blog, nos vamos un poquito lejos en el tiempo, hasta Julio de 2009. Un año después de nuestra boda y de nuestro viaje de novios, acometíamos con mucha ilusión un viaje preparado al detalle y que era casi tan largo y emocionante como el de la luna de miel. Nos íbamos 16 días a descubrir Italia. Un viaje que puede resultar común pero que en nuestro caso tenía la peculiaridad de que nos íbamos en coche desde casa, desde Madrid.

Si bien el plan inicial contemplaba no llegar a Roma para poder hacer ese viaje en otra ocasión y disfrutar sin prisas de la ciudad eterna, los días planeados para Florencia se nos quedaron largos, así que finalmente nos dejamos caer por la ciudad del Tiber.


 Un Madrid-Roma (casi 2000 km) da para mucho, y para que no se os haga muy largo, hoy os cuento sólo la primera parte de este viaje ida y vuelta a bordo de un 206. Una aventura en toda regla. Te voy a contar cómo lo hicimos nosotros, por si te animas. Desde mi punto de vista es un viaje para ir sin niños, ya que implica un largo número de horas en la carretera, y casi la misma cantidad de horas caminando por cada una de las ciudades, un ritmo que pocos niños podrían aguantar. 

Día 1. Madrid-Carcassone. Llegar a Iitalia desde España implica pisar suelo francés. Una gran excusa para ver lugares por el camino. A fin de cuentas, este es un viaje de carretera puro y duro, de parar donde te plazca y seguir cuando sientas que tienes que seguir avanzando hasta el siguiente destino. Yo tenía muchas ganas de visitar Carcassone. Había visto fotos hacía tiempo, y casualidades de la vida, empecé a oir hablar por varios sitios cosas de este lugar. Enlacé la serie de casualidades y así tuvimos nuestra primera parada. Son 902 km de Madrid a Carcassone, y los hicimos del tirón. Salimos muy pronto de casa y a la hora de la comida ya estábamos allí. Carcassone es una ciudad medieval, que conserva muy bien su doble muralla. Sus calles empedradas, sus plazas con pozo, sus caballerizas… ¡¡sus crepes!! Un lugar precioso que no deberías perderte si estás cerca. Tiempo después y (de nuevo) casualidades de la vida, nuestra familia nos enseñaba a jugar al Carcassone.



Día 2. Carcassone-Cannes-Niza. Cannes y Niza son dos de las grandes ciudades de la Costa Azul francesa. Cannes, conocida sobre todo por el festival de cine y por el mítico Hotel Martínez, tiene además un casco antiguo que no te puedes perder. Niza y su Paseo de los Ingleses te conducirá al Casino y más tarde a la zona alta, desde la que disfrutarás de unas vistas espectaculares. En nuestro segundo día, y antes de llegar a Niza se nos estropeó el 206 y pensamos, con gran tristeza que nuestro viaje de 16 días se había reducido a 2. Sin tener ni idea de francés y siendo domingo a la hora de la comida, conseguimos entendernos con el mecánico. Logramos llegar a Niza, con la incertidumbre de si el coche arrancaría al día siguiente. Aún así, decidimos disfrutar de la tarde en Niza y saborear una cerveza con limón bien fresquita, cosa que la camarera no terminaba de comprender. Finalmente nos hizo una cerveza con zumo de limón. Tal cual.

 Días 3 y 4. Niza-Mónaco-Turín era el plan inicial, pero el coche nos la jugó y volvió a no querer arrancar. Tras llamar a la segunda grúa (y ser avisados de que sería la última para el resto del viaje), decidimos saltarnos Mónaco y llegar a Turín directamente, donde tenemos familia y sin duda iban a poder ayudarnos a poner el coche en orden. Una vez salvados los 300 km de Niza a Turín, salpicados con momentos de caída libre en el coche, luces apagadas en túneles y agujas del coche que decidían dejar de funcionar el cualquier momento, llegamos “a casa” y conseguimos relajarnos. Turín es una ciudad bien bonita. Tiene un poco de todo: grandes soportales, cafés con solera, pizzas enormes, esculturas, edificios míticos como la Mole Antonelliana que alberga el Museo del Cine. Y el Museo Egipcio, el más importante a nivel mundial después del Museo Egipcio del Cairo. También se puede ver la réplica de la Sábana Santa que se guarda en la Catedral de San Juan Bautista. Visitamos también Superga y disfrutamos de las vistas de la ciudad desde allí, al mismo tiempo que asistíamos con tristeza a los recuerdos de la tragedia de Superga. No te puedes ir de Turín sin disfrutar del aperitivo, que consiste en picar algo por la tarde. Y por picar algo digo que nos pusieron una bandeja enorme con al menos 27 platitos de comida, algo similar a nuestras tapas pero con estilo italiano. Nosotros lo tomamos en Norman, un café clásico, elegante y delicioso, en Via Pietro Micca 22 y que te recomiendo sin duda. Todo delicioso.


Día 5. Turín-Milán. Con pena por despedirnos de la familia, pero con ganas de seguir conociendo el país llegamos a Milán, con su majestuoso Duomo, una visita que no puedes perderte. Sólo con decir que se tardaron casi 160 años en construirla dice mucho del mimo y del detalle del que puedes disfrutar en esta visita. Su cubierta es sencillamente impresionante y podrías estar horas viendo cada una de sus esculturas y pensando por qué ya no se hacen obras de arte como esta. Imagínate cómo es de grande dicha cubierta que allí se organizan conciertos, con escenario y "patio de sillas". En Milán también es famoso el aperitivo y no deberías perderte el Roïalto, un lugar que si estuviese en Madrid creo que sería asidua. Al igual que en café Norman de Turín había gran variedad de platos, con la diferencia de que en Roïalto había diferentes barras, cada una de ellas con un tipo de comida: dulce, salado, parrilla... y podías ir a cada una de ellas las veces que quiseras. Al parecer ahora mismo Roïalto se está mudando, así que no puedo darte la dirección exacta. Milán es también la ciudad en la que he saboreado el mejor granizado de limón del mundo.


Día 6. Milán-Verona-Padua. Verona, la ciudad de Romeo y Julieta. Preciosas calles, el balcón de Julieta con representación incluida. Padua, ciudad universitaria con gran ambiente. Imprescindible la visita a la Piazza della Herbe, así como a la basílica de San Antonio de Padua y al caballero Gattamelata que preside su plaza. Nos quedamos 2 noches en Padua con la intención de viajar también dos días a Venezia en tren.



Días 7 y 8. Venezia, Murano y Burano. Lo dicho, desde nuestro alojamiento en Padua podíamos ir andando a la estación de tren y llegar a Santa Luzia, la estación de tren de Venezia, en menos de una hora. Venezia es una ciudad indescriptible, vista mil veces en la tele y en los libros y revisitas de viajes. Pero nada se asemeja a la experiencia de estar allí. El puente de los suspiros, la plaza y la catedral de San Marcos, el campanile, los gondoleros y su cadencia. Indispensable coger alguno de los barcos-bus que te llevan a través del Gran Canal para disfrutar de todos los palacios venezianos mientras la brisa te refresca. Sin duda Venezia es un sueño hecho realidad. Y una vez en Venezia no puedes perderte Murano y Burano, dos islas con gran encanto y también llenas de canales, casas de colores, riquísimos helados y un montón de recuerdos para comprar.


Días 9 y 10. Padua-Florencia. Florencia, otra de las grandes ciudades de Italia. Si sólo se tratase de ver el David de Miguel Ángel ya merecería la pena. Pero es que además tienes la catedral, el puente viejo y Piazzale Michelangelo, un mirador desde el que puedes disfrutar de la majestuosidad de Florencia. El plan inicial era estar 3 días en Florencia, pero si prescindes de ver museos y te gusta más callejear, como era nuestro caso, se nos quedaban largos. Así que decidimos usar el segundo día para visitar Roma. Y sí, vimos Roma en un día. Casi suena de película, pero estoy segura de que siempre recordaré la intensidad de conocer toda Roma comprimida en unas horas. Me quedé sobrecogida en el Panteón, admirada en el Coliseo, abrumada enfilando la entrada al Vaticano y divertida en la Boca de la Verita. Hasta hubo pizza en el Trastevere. Supongo que alguna vez volveré a Roma, por aquello de la moneda echada en la indescriptible Fontana de Trevi,  y veré las cosas con más calma, pero creo que esta ciudad bulliciosa encajó de maravilla con nuestra visita express.


Tras la visita a Roma, tocaba emprender el camino de vuelta. Quedaban 6 días por delante para disfrutar de la Toscana. No te pierdas la segunda parte de este viaje, donde te hablaré de lugares como Cinque Terre o Siena, lugares simplemente únicos, así como de alojamientos con encanto.
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