viernes, 31 de julio de 2015

Llegando a fin de mes



El mes que hoy nos deja empezó para mí de la mejor manera posible: gané el concurso de Lectura Adictiva gracias a mi post sobre Querido Atticus.Ha sido una gran alegría para mi y desde aquí doy las gracias a la Editorial Molino por haber tenido en cuenta mi reseña y por el regalo que me hizo llegar.


Alcanzada la gloria el primer día del mes, poco podía esperar del resto de los días, excepto ir a peor. Sin embargo, el mes de julio ha tenido, cómo no, sus cosas sorprendentes y me atrevo a decir que el final de mes no ha sido menos glorioso que el comienzo.


Ha sido un mes cósmico. Después de nuestra visita al planetario estamos ojo avizor todas las tardes para ver si vemos a López sobrevolar el cielo, nos gusta mirar a Venus en los atardeceres y hablar sobre cualquier planeta. Suele ser a la hora de ir a dormir, cuando hemos cambiado lecturas por charlas, que Diego me pide que le hable de planetas.

Aprovechamos para ir a pasar un fin de semana fuera y tomar un respiro antes de la llegada de las vacaciones de verdad. ¿Y a que no sabéis que encontramos sin saber que allí estaba? Pues un parque dedicado al Sistema Solar, el Sol y los planetas colocados de manera proporcional y a escala, tal y como están en el Universo. Había que cruzar el parque entero para llegar a Glutón (según Diego) y descubrir que más allá y si fueramos en una nave, podríamos llegar al  cinturón de Kuiper y a Próxima Centauri, la estrella más cercana al Sol. Me temo que este tema de las estrellas y los mundos será un tema en el que ahondemos. Y bueno, a la vista de todos ha estado la llegada de la New Horizons a Plutón. Sin duda un asunto apasionante. 

Y del cielo a la tierra y a los reinos que la pueblan, hemos estado muy enganchados a Juego de Tronos. En un periquete, 5ª temporada vista. A mi me ha sabido a poco y el final, obviamente, no hace más que acrecentar mis ganas de ver qué mas puede suceder.

Además del gastro-finde y la escapada que os comentaba más arriba, el resto del mes ha estado cargado de rutina veraniega. Si hace unos años la rutina pasaba por ver TODOS los días Madagascar, este año no nos hemos perdido un sólo día de piscina. En realidad, con este calor que no nos hemos quitado de encima, era la idea más inteligente. 

Pero también ha habido una idea salvaje, y es que Carlos Sadness ha conseguido engancharme a su último álbum, La idea salvaje y no he podido más que sucumbir a sus palabras cargadas de sentimientos, de vida, de ansia de vivir y de amor. Sus frases que resumen cosas estupendas del amor, tú me gustabas más que mi vida y si lo decía te entraba la risa, o la canción que los niños corean conmigo a costa de tanto haberlo escuchado (una media de 3-4 veces al día, algo adictivo) no, no he visto en el espacio, no he visto en el espacio, algo que me guste tanto, que me guste como tú. Como veis el cosmos no nos deja ni a sol ni a sombra, y lo que comenzó con Ciencias Celestes, acaba con una historia de amor terrenal con viaje espacial incluido. 

Y confieso que mi última semana del mes ha sido más que especial. Se acerca mi cumple, y mi marido, al que tendré lejos en tan señalada fecha, ha decidido hacerme un regalito cada día de esta semana. Mi marido, esa persona que tiene el don de saber qué regalar, que siempre acierta, con el cual siempre es imposible competir en este terreno. Además de los regalos en sí, ha sido divertida cada una de las gimkanas de pistas que me ha ido dejando en casa, con bajada al trastero incluida. Me quedo, sin lugar a dudas, con la gimkana de libros. A partir de la primera pista, la frase de un libro, tenía que ir a él para encontrar la frase que me llevaría al siguiente. Unas 12 frases que me llevarían al regalo, que no podía ser otra cosa que un libro. Y claro, supongo que si estáis un poco avispados, hasta podríais averiguar qué libro es. Y si no, pues Ve y pon un centinela, a ver si lo adivinas. El caso es que el libro, el germen de Matar un ruiseñor, se vendrá de vacaciones. Ya os contaré.


También gracias a este festival de regalos, tengo en mi poder La vida es una verbena. Tenía muchas ganas de tenerlo, por bonito sobre todo, y porque creo que va a ser totalmente inspirador y refrescante. Ya está en la maleta.


Y bueno, no todo han sido libros, cayó alguna que otra lámina de Lady Desidia, que me servirán para dar por culminada mi reforma del dormitorio, potingues de Lush... una mañana hasta tenía mi donut preferido esperándome en la mesa del desayuno. Mi amorcito es todo un amor. Ya os dije, acierta de pleno. Siempre. 

Y aunque la vida no siempre viene bien dada y es de reparto arbitrario de alegrías y desgracias, no hace más que enseñarnos que lo único que tenemos es el momento presente. No perdáis de vista que sólo hay una única cosa que no tiene solución. Tenemos todo el verano por delante para ser felices, cantar, bailar, bañarnos en aguas saladas, leer libros en la siesta, escuchar a nuestros hijos y en definitiva, poner al mal tiempo buena cara si hiciera falta. Encontrar el camino, seguir por él o cambiar de dirección. Todo lo que necesitamos viaja siempre dentro de nosotros y las demás cosas sólo nos hacen la vida más cómoda o más bonita.

Por cierto, ¿has visto la Luna esta noche? Asómate al balcón, refréscate y mírala. 
Feliz verano.

domingo, 19 de julio de 2015

El gastro-finde

¡Dios mío qué de cosas se pueden hacer en Madrid! Siento que a mi ya empieza a faltarme vida para echar un ojo a todas las novedades de la capital. Novedades en general: que si tiendas, librerías cool o molonas, talleres creativos, pop up stores, fiestas, charlas, eventos varios, hasta festivales infantiles... pero ya si hablamos de novedades gastronómicas, es que esto ya es el no va más. Cada vez hay más sitios interesantes por los que dejarse caer. Das un paseo por cualquier calle y es fácil que encuentres 2 o 3 sitios a los que le echas el ojo, ya no sólo por lo los platos que ofrecen, sino también por la estética happy-vintage-cool-diseño que está de moda y que tanto me mola.

Peeero, amiguitos, a la hora de ir a comer a algún sitio con ganas de acertar, siempre es mejor ir si alguien te lo ha recomendado o si crees que allí pintas del todo y va a ser un acierto. Y algo así es la combinación que hemos hecho este fin de semana de tregua calorífera del verano más caliente del siglo.

Dejo ya de palabrear y os cuento el gastro-finde =)

El sábado teníamos mesa reservada para ir a La Candela restò. Fuimos por una recomendación que casi equiparaba este lugar al aclamado El Bulli. Nos dijeron incluso que estuvieramos atentos para ir antes de que les caiga alguna estrella Michelín. Yo no tengo mucha idea de estos temas (más allá de haberme visto Masterchef3 de cabo a rabo), pero ya sabéis de las tendencias foodie de mi marido, así que allá que fuimos.

De entrada os puedo asegurar que he comido cosas alucinantes y llenas de sabor. Lo de llenas de sabor os juro que es algo que me ha llegado al alma, ya que nunca había probado cosas tan sabrosas y esto me ha llenado de profundas dudas: ¿qué comemos a diario? ¿Cómo puede haber tanta diferencia entre lo que crees que es cocinar (o sea, lo que haces en casa) y lo que comes en La Candela? De entrada para mi ha quedado claro que para disfrutar algo así hacen falta horas de trabajo, formación, interés, pasión y genialidad en las manos para dar con la fórmula perfecta. Se trata de una cocina creativa y de fusión, con toques de Perú, Japón y de la cocina mediterránea. 

Como ejemplo, os dejo esta foto del postre-trampantojo. Increíble el sabor del bizcocho de té matcha (esa especie de esponja verde que véis arriba).

 Hasta probamos la flor de sichuan o flor eléctrica (que a mi me recordaba al carrrrrmín eléeeeeeectrico de Gru 2, jjijiji), un pequeño bocado de sandía, aderezada con esta flor nos provocó una sensación única en el paladar. 

Y bueno, ya a modo de comentario cuqui, pues decir que me encantó la decoración, la cristalería, la vajilla y la cubertería, además de encantarme el detalle de la cocina abierta justo a la entrada del local.

Resumiendo Jud, que si tus padres aún no han ido, deberías mandarles YA.

Y hoy por fin, después de meses intentando ir a Madr-eat, ¡¡lo hemos conseguido!! Y a mi me ha encantado. Esas furgonetas, rulots o food trucks tan bien plantados, tan bien cuidados, tan bien decorados... y con esa comida tan rica dentro. Tanta variedad sólo obliga a tener que volver en las próximas ediciones, ya que para un sólo día la cosa queda grande. Adolfo y Cris, compañeros de fatigas culinarias, la próxima vez no tenéis escapatoria. Muy buen ambiente y  muy bien emplazado, sobre todo para estos días de tanto calor. Y también, muy recomendable para ir con niños, como ha sido nuestro caso hoy. Hemos saltado, comido diferente, hemos visto fuentes, hemos imaginado cómo volaría Superman desde la torre Picasso. Yo, por mi parte, me he llenado la vista de diseño y cosas bonitas y me he llevado puesto un sano smoothie, un vermucito para compensar, alguna que otra croqueta y una buena hamburguesa.





Supongo que mañana no queda otra que volver al gimnasio. Pero ¡¡¡qué gran fin de semana para mi barriga y mi paladar!!!

viernes, 10 de julio de 2015

Vacaciones (mens-tivales)



Desde que comenzó el verano, cada día, a las 4 de la tarde, comienzan mis vacaciones. En el mismo lugar donde paso el resto del año. Con las mismas personas. Los mismos inconvenientes y obligaciones que el resto del año. Sin embargo, me he concentrado en ver que tengo al alcance de la mano todo lo que necesito para que así sea. No hace falta irse lejos ni tampoco muchos días para sentir la presencia de las vacaciones y del verano. Tengo dos inmensos privilegios: uno, el haberme dado cuenta de que así puede ser, y dos, tener las ganas de que así sea. 

Dicen que quien no se conforma es porque no quiere. Pero en este caso no es conformismo. Es elección consciente.


Disfruto, me relajo, me tomo un granizado, me doy un chapuzón, leo un poco. Juego y coloreo con los niños, leemos algún que otro cuento. Adviertencia: nada es perfecto. Llegar a todo exige sobre todo ganas, ya que el cansancio del día a día y de madrugar sigue estando presente. Y los niños siguen con sus cosas: "yo hoy no quería cenar esto", "no me quiero bañar hoy". Y si no, órdenes que se repiten mil veces sin que nadie las haga caso o rasguños que parecen heridas de guerra por los gritos que provocan.

Hasta eso acaba provocándome hilaridad. Veo la intrascendencia de la situación y me entra la risa. Al final lo único importante es pasárselo bien.

Por eso he elegido que, cada día a las 4 de la tarde, aunque cada mañana tenga que madrugar para volver a la rutina laboral,  señoras y señores, comienzan mis vacaciones.

Seguid disfrutando del verano

sábado, 4 de julio de 2015

Cosas del verano



En verano todas las cosas que más apetecen son ligeras: comidas ligeras, frutas ligeras, lecturas ligeras, ropas ligeras, actos ligeros, compromisos ligeros… y pensamientos ligeros.


Por eso quizá este blog quede salpicado por alguna que otra entrada de palabras y conceptos ligeros, porque he decidido abandonar mi cuerpo a los placeres veraniegos y mi mente al disfrute del momento. 


Los objetivos sesudos de la vida han quedado en junio, disfrutando de sus propias vacaciones, ya que han aprobado con nota. No ha sido fácil, pero… ¿quién dijo miedo?


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