sábado, 31 de diciembre de 2016

Llegando a fin de año



Hace unos días mi marido me preguntó cuáles eran los mejores 5 momentos que recordaba de este año que está a punto de acabar. Tan sólo me venía a la cabeza uno de manera natural, sin rebuscar mucho: el viaje que hicimos a Mallorca. Coincidimos en que era un poco triste no tener más momentos fulgurantes de esos que se te vienen a la memoria en seguida. Así que me propuse revisar mi año. Buscaba planazos, aventuras, grandes momentos. Pero reviso 2016 una y otra vez buscando mis cosas importantes, y los planazos y los momentazos no aparecen. El resultado, siempre exacto, es que mis cosas importantes no han sido cosas, sino emociones. Emociones y sentimientos que creo que no debo olvidar.


Mallorca, como decía antes, junto con la graduación de infantil de mi hijo mayor, han sido posiblemente los momentos más emocionantes del año. Yo sólo me gradué en la Universidad, pero ahora los niños se gradúan a los 3 años, a los 5, supongo que a los 12... Cómo cambian las cosas. Así que ahí estamos las madres, llorando a moco tendido una vez tras otra. Las graduaciones, con ese momento en que ponen una canción que de entrada no te gusta nada, pero acabas llorando con el ritmo metido para siempre en el recuerdo, porque esa letra es tannn bonita. Llorando por ver a todos esos niños tan adorables. Especialmente el tuyo, claro. Y me sigue pasando cuando escucho la dichosa canción, se me hace un nudo en la garganta del que disfruto mucho, la verdad. Ser  madre es también llorar por cualquier cosa, en cualquier momento. Ser madre te convierte en una sentimental. Y no quiero olvidar cuánto amor sentí por mi hijo en esos momentos.

No quiero olvidar los días en que tenía unas ganas locas por reir a carcajadas pero éstas no llegaban. Debían estar detrás de la puerta y yo no tenía la llave. Creo que fueron días clave para darme cuenta de que lo más importante en la vida es permanecer presente, aunque el día sea difícil, aunque no apetezca.

No quiero olvidar todas las veces que este año mis hijos me han dado un abrazo o un beso espontáneo. Porque si una de las verdades universales más grandes es que hay lugares en el corazón que no conoces hasta que amas a un hijo, hay otro lugar que no conoces hasta que no sientes el amor de un hijo.

No debería olvidar la de veces que he sentido que quería estar sola y en silencio. Porque sigo sin saber qué hacer con eso, si justo la vida me ha dado lo que siempre le pedí y es todo lo contrario.


2016 no ha sido un año emocionalmente fácil y creo que me ha dejado huella. Tenemos ese cerebro y esa educación que hace que lo que mejor recordamos sean los momentos malos. Aunque lo parezca, realmente no quiero poner pegas a este año, porque aquí estamos todos los que somos y somos todos los que estamos, que al final es lo fundamental. Porque todos los abuelos pasaron por quirófano, con los sinsabores y angustias que eso conlleva. He pasado semanas enteras abatida, triste, angustiada, con el estómago cerrado. Otras tantas semanas reaprendiendo a pasar página, recobrando la serenidad, tratando de retomar la vida normal, la alegría poco a poco. 

Este año me deja con la sensación de que he llegado tarde a todo, y no precisamente según el reloj. Me sé casi todo el temario, pero siempre fallo en las clases prácticas. Se me ha escapado algún tren. Creo que a veces estoy tan preocupada en que el fondo esté bien, que me pierdo la maravilla de la superficie.

Creo que me he vuelto más callada, más introvertida. También más respetuosa. Más que nunca, me pone de mal humor la crítica gratuita, la que no tiene en cuenta los zapatos que lleva el otro.

Cada vez más busco mi paz interior, mi silencio, mi propia aprobación. Sé que esto no es fácil para los demás. Tampoco lo es para mi. Supongo que sería mucho más feliz y divertida si fuera una insensata o una despreocupada. Pero sin duda es la parte del camino que ahora mismo tengo bajo mis pies.

Así que 2016, quizá el problema no hayas sido tú, sino yo. Por eso te agradezco los días que me has brindado, las lecciones nuevas y las de recuperación, los pequeños momentos placenteros, que también los hubo. Pero te digo adiós con ganas, feliz de no tener que volver a estar contigo, porque ya no se qué hacer para ponerte solución y se me acaban los recursos y las ganas. Acumulé demasiado hastío durante nuestros 365 días de convivencia. Quizá 2017 me entienda mejor y me sepa dirigir en el baile para sacar lo mejor de mí.

PD. Aún así, no me cabe duda de que al final te recordaré con cariño, porque clarísimamente en algún momento de mi vida pensaré que cualquier tiempo pasado fue mejor.

viernes, 30 de diciembre de 2016

Pues... ¿qué quieres que te cuente?

Queridos seguidores,

A muchos os conozco muy bien. A otros un poco menos. Me gustaría pensar que a algunos no os conozco de nada.

A los que os conozco muy bien se que cualquier chorrada de las que cuento por aquí siempre os viene bien. Me buscáis por aquí con ternura. Sabéis que en la mayoría de los casos mi tono es irónico y que nunca es oro todo lo que reluce. 

A los que os conozco un poco menos, creo que os asomáis por aquí para conocerme un poco mejor, y os lo agradezco. Sé que a veces en las distancias cortas no soy una persona fácil. Más bien soy de las que escucha y guarda celosa sus vivencias y opiniones. Esas que luego por aquí cuento sin mucho miramiento.

A los que no os conozco de nada, pues... encantada de saludaros. No me conocéis a mi, no os conozco a vosotros... pues ya me podríais contar por qué leeis mi blog, ¿no?





Hoy vengo rápidamente por aquí para preguntaros qué queréis que os cuente el próximo año. Yo ya tengo mis ideas, que no son muy distintas de las que habitualmente hago: libros, viajes, cosas de niños, cosas de ser madre, cuentos, alguna que otra receta y un nuevo reto lector.


Pero si queréis que os cuente otras cosas, agradecería que me lo dijeráis. Creo que este último año he estado más impersonal que otras veces y que echáis de menos mis llegando a fin de mes, o aquellos posts en los que despotrico de lo difícil que es conciliar la vida cuando se es madre y trabajadora. Hace tiempo que decidí no ser quejica por aquí, que ya el mundo es suficientemente gris como para aportar mi granito de arena en ese sentido.

Así que lo dicho. Podéis escribirme a miblogeslolast@gmail.com para contarme lo que os apetezca. Estaré encantada de recibir vuestras opiniones y sugerencias, contestaros y ver cómo encajar vuestras ideas en Mi blog es lo last.

Mañana, y como prueba de que vuestras opiniones me importan, tengo preparado un Llegando a fin de año, muy personal.

martes, 27 de diciembre de 2016

El reto lector de 2016 llega a su fin

Casi 365 días han pasado desde que me propuse a principios de año eso de leer mucho, y ha sido uno de los años en los que este propósito se ha cumplido. Así que estoy bastante contenta.
 
Una de las cosas que me ha ayudado a cumplirlo, además de las ganas de verdad de sentirme otra vez un poquito ratón de biblioteca, ha sido el reto lector en el que me embarcó mi hermana. Yo tenía pocas ganas, todo sea dicho. Pero al final ha merecido la pena y creo que 2017 tendremos un nuevo reto lector.  



Han sido 20 novelas leídas y 3 relecturas. 23 libros. Desde mi último resumen de lecturas en noviembre, no he sido capaz de acabar ningún libro. He estado bastante cansada y mi rato de libro por la noche se lo ha quedado el sofá y la manta. 

Después de releer ese resumen me he dado cuenta de que Cumbres Borrascosas es un libro que a pesar de no haberme gustado demasiado recordaré siempre gracias a mi amiga María.

Hoy quiero dar por cerrado mi reto lector para este año. Quedan 5 días para que se acabe el año y estamos de vacaciones. Quizá me dé para acabar alguno de los dos que tengo empezados, y me temo que si a uno de ellos no le hinco el diente de verdad, será uno de los libros abandonados de 2016. Lo siento Antonio Gala...

Lo doy por cerrado y mi balance, además de ser cuantitativo: 20 de 50, 9 libros más que en 2015, niveles lectores que desde 2003 no se daban..., es un balance cualitativo: me he sentido bien aprovechando mi tiempo en una de las cosas que más me gustan. He descubierto que hablar de mis lecturas hace que la gente me hable de las suyas, y eso me gusta. Alguna que otra persona se ha atrevido a pedirme consejo y me he dado cuenta de que es una responsabilidad enorme: he prestado libros que han sido un éxito y otros que han sido un fracaso. Cada libro tiene un tiempo y un lector. 

Sé que los retos de lectura tienen grandes detractores. Yo antes era una de ellos. No es que ahora me vaya a convertir en defensora, pero he sabido ver su lado positivo: no importa tanto el número de libros que leas, como el aliciente de compartirlos con otros lectores. Gracias a esto tengo para el año quue viene una lista de los libros favoritos de gente muy cercana a los que sin duda voy a darles la oportunidad de convertirse también en lecturas importantes para mi.

Y por su puesto, el reto lector también me ha dado el gusanillo de pegar cromos en una colección. 



Por un lado me da pena que mi lista se haya quedado incompleta, son libros que a lo mejor nunca descubriré, o que tendrán una cualidad que les hacía encajar en una categoría y ya no me daré cuenta. 

Acabo mi reto lector, con Peter Cameron colándose entre mis escritores favoritos.

Y acabo mi reto lector con el podio de mis 3 libros favoritos de este año. Quizá muchos de vosotros ya sabréis por dónde voy a tirar, y no pueden ser 3. Han sido 4, que en realidad es sólo 1: Dos amigas, de Elena Ferrante



Seguiremos leyendo juntas en 2017.
 
 

lunes, 26 de diciembre de 2016

Bullet Journal, estás a tiempo para 2017

Uno de mis descubrimientos de 2016 ha sido la existencia del Bullet Journal, un método de organización alternativo al uso de agendas de las de toda la vida. El creador de este sistema lo define como el método de organización analógico para la era digital, dado que todo se organiza en un cuaderno de papel. 


Durante Diciembre he empezado mi primer bullet journal y por ahora me parece que es realmente efectivo. Al contrario de las agendas que estos días pueblan cualquier tienda, el bullet journal es un cuaderno en blanco, en el que tú decides si quieres apuntar algo en el día en el que estás, o si no te hace falta. Es un sistema basado en listas de tareas, por lo que cada día hay que apuntar qué tienes qué hacer o qué te propones conseguir. Ya os conté el otro día que también he descubierto que es fundamental dejar por escrito los objetivos que tenemos, y en el día a día esto no es sólo importante para no perder la motivación sino para simplemente, evitar olvidos y no faltar a la cita con el dentista.

Yo estoy combinando mi cuaderno con el uso de Google Calendar, ya que comencé a usarlo a principios de año y tengo en él gran cantidad de información. Además de citas médicas, o recordatorios de tareas que son frecuentes, tengo también todos los cumpleaños de mi familia y amigos. Creo que ambas herramientas son altamente compatibles, y si el bullet te da la inmediatez del día, Calendar me da la oportunidad de crear tareas recurrentes y recordarlas automáticamente. Por eso, todos los días, cuando voy a escribir las cosas del  día, reviso mi Calendar y así no se me olvida nada importante.

Sin darme cuenta, y a lo largo del año, he ido adoptando algunos de los trucos de este sistema, y por ejemplo, desde un poco antes del verano, cada vez que empieza el mes pensaba y anotaba en mi agenda los objetivos para ese mes, anotaba cada día las tareas improrrogables... Por eso no me ha sido difícil abandonar mi agenda y volar hacia un cuaderno que compré en las vacaciones cuando me dio ansia por escribir muchas cosas.

Como yo no soy ninguna experta en el tema, os dejo la web de Bullet Journal: The analog system for the digital age donde podrás encontrar toda la información relativa a este sistema de organización. 

Una de las cosas que me tiene alucinada de la fiebre BuJo es la creatividad de la gente. Hay cuadernos que me parecen verdaderas obras de arte y en Instagram hay gran cantidad de cuentas que dan buena muestra de ello. Mi favorita es esta, pero hay muchísimas más.

Christina

Hay un par de webs de las que podéis sacar también bastante información. Una de ellas es Wasel Wasel, que tiene bastante sobre el tema. Podéis empezar por aquí, donde explica qué es el BuJo y cómo hacer uno. Y la otra es Estudio Avellana, que explica también cómo comenzar tu bullet.

Mi bullet es muy sencillo: mi letra que ha caído enteros desde que dejé de estudiar y tomar apuntes (mi madre me ha dicho esta semana que necesita que le lea el Christmas que le he enviado porque hay palabras que no entiende...), mis bolis de purpurina, alguna que otra pegatina, washi tape, mi frase positiva del día... y listas de tareas para conseguir muchas de las cosas que me propongo.


martes, 13 de diciembre de 2016

Objetivos, hábitos y rutinas

Hoy ha sido uno de esos días rutinarios… rutinarios en el mal sentido de la palabra: aburrido, sin alicientes molones, sin perspectivas de nada… cargado de rutina pero de la aburrida, vaya. Eso sí, ha sido un día muy productivo, cargado de rutinas en el buen sentido de la palabra… bueno, quizá se me escapó lo de levantarme al primer toque de despertador. Pero no me engaño, los días perfectos no existen. Gracias a ese desliz, he podido escuchar en la radio que existe una canción que es la canción perfecta para relajarse. Quizá la puedas escuchar para tu rutina de ir a la cama si te cuesta conciliar el sueño, ya que dicen quienes la han creado y los expertos, que provoca somnolencia.
Y sí, hoy vengo a hablaros de rutinas. Ya que, de las cosas que he aprendido este año es que sin rutina y seguimiento de la misma, se hace difícil evolucionar, aprender, crecer... conseguir objetivos, en definitiva.
Lo que te voy a contar hoy te puede venir bien si estás en ese punto de “mis propósitos para el año nuevo son…”. Y si pasas del año nuevo pero te encantaría dar un empujón a algunas cosas que no terminan de arrancar o tienes una idea en mente con la que quieres comenzar desde ya, pues también te puede venir bien.
Yo, que soy muy pioneer en algunas cosas que luego descubro por la red que ya existen (ilusa de mí), a principios de año me hice una tablita en la que ir apuntando cuánto deporte hacía. No era la más bonita ni la más práctica, todo sea dicho. Pero cumplía mi objetivo: quería comprobar a simple vista si mi rutina deportiva de verdad era una rutina o un cuento chino que yo me quería creer. Pasaban los meses y seguía apuntando qué días hacía deporte y qué deporte hacía. Y eso me picaba a seguir haciendo las dos cosas: deporte y apuntarlo. Mi año, que más que año natural, se estructura según el curso escolar, y mi tablita, comenzaba en septiembre del año pasado y se centraba, deportivamente hablando en: salir a correr los lunes, ir a kundalini yoga los jueves e ir a nadar los viernes. Completito, variado, dos terceras partes por mi cuenta. Todo un reto, no diréis que no. Triunfé en yoga, falté a sólo una clase que luego recuperé. ¡Genial por los jueves! No me fue mal corriendo, si bien es verdad que los días de extremo frío y extremo calor no ayudaron a crear rutina. ¡Normal por los lunes! La piscina se me resistió, y eso contando que es el deporte que practico con más gusto, con el que más disfruto, con el que más me relajo, con el que más pienso en mis cosas y más me pone las pilas. ¡Regular por los viernes!

Como veis, no he dicho ¡fatal por los viernes!, ya que tener la información me ha permitido analizar y cambiar mi punto de vista sobre esto: quizá tenga que dar mas prioridad a las cosas que más me gustan. ¿Será fácil hacerlo? No, pero al menos lo intentaré.
Bueno, vayamos al grano. Porque os preguntaréis, ¿cuáles son las conclusiones de este estudio pionero en mi propia persona? Venga, hazte un café o una infusión y seguimos…
El punto fundamental es el que indicaba un poco más adelante: sin rutina, de la buena, seremos incapaces de lograr nada. Ni adelgazar, ni tener unos bíceps tremendos, ni comer más fruta y verdura, ni leer libros, ni aprender un idioma, ni acabar la carrera… si me apuras y en el mundo padres, ni de tener una vida social activa con tus mejores amigos. ¿Qué fue de aquello de “quedamos el primer viernes de cada mes”? Sin rutina y sin control nunca lograrás quedar con tus amigas. Vale que la improvisación en este punto puede ser un buen estímulo, pero como digo, si tienes hijos y no te planificas con tu pareja, adiós amigos, adiós intereses personales… Sabéis que me encanta leer. Pues bien, si no pienso en tener mi rutina de lectura, acabo por no leer nada. Mi rato libre del día comienza un poco antes de las 10 de la noche, y te aseguro que a esas horas se me caen los párpados casi sin proponérmelo. No tengo ni ganas de hacer lo que más me gusta, por lo que dar rutina a este objetivo, lejos de ser un suplicio, acaba por hacerme sentir bien al apagar la luz de la mesilla.
El segundo punto fundamental es que debemos llevar un registro por escrito de nuestras rutinas. Tener un registro de los objetivos que queremos lograr nos ayudan a lograrlos. ¿Te suena a Perogrullo, a vendemotos? Pues te explico por qué. Primero, porque al ponerlos por escrito no se te van a olvidar. Los vas a poder leer las veces que te apetezca. Segundo, porque si cada día que corresponda apuntas si lo has hecho o no, refuerza que no lo olvides y tu motivación aumenta. Y tercero, porque estás creando una herramienta de información valiosísima sobre tu persona y tus actos rutinarios. A veces pensamos que hacemos de maravilla una cosa, pero si realmente nos paramos a analizarlo podemos darnos cuenta de que no es así. A veces interiorizamos mucho una idea, un plan genial, y nos acabamos creyendo que de verdad es lo que estamos haciendo. O pensamos que llevamos 2 semanas sin ir al gimnasio pero reamente son 5… así de rápido pasa el tiempo si no tienes un buen control. A mi me pasa mucho con lo de “cocinar los domingos”. Pero resulta que luego los domingos lo último que me apetece es ponerme a rellenar tuppers como una loca. Lo triste es que yo en general me creo que los domingos cocino. Pero lo cierto es que la mayor parte de las veces me paso la semana improvisando y no se ni qué he comido, ni como variado... Si detectamos nuestros puntos negros, podemos ver en qué fallan y seguir avanzando.
Observar el registro nos ayuda a analizarnos y a seguir mejorando. No dejes que tus propósitos empiecen el día 2 y se esfumen tras el roscón de Reyes, que nos conocemos. Revisa, al final de cada semana o de cada mes cuánta rutina has realizado para conseguir eso que tanto querías. Si lo estás consiguiendo, ¡bien!, sigue así. Si no, no tires la toalla: analiza, piensa cómo mejorar el plan, la logística, los horarios… para conseguir lo que te habías planteado. A lo mejor lo de cocinar los domingos no está hecho para mi y me vendría mejor cocinar de más en cada cena y tener así los tuppers para comer a medio día, ¿no?
Días malos los tenemos todos. La vida no es perfecta ni nadie soportaría que así lo fuera. Por eso, no vale fustigarse porque hoy no fuiste al gimnasio, a lo mejor el cuerpo necesitaba más dormir una siesta de 20 minutos que ir sin resuello por la cinta de correr. No pasa nada: disfruta ese día perezoso, exprímelo, saca lo que puedas de él y dale al día siguiente la oportunidad de seguir en el punto donde lo habías dejado, incluso si es un viernes. ¿Por qué los buenos propósitos tienen más fuerza los días 1 o los lunes? ¡No discriminemos al resto de días de la semana, pobrecitos, son tan buenos como sus hermanos!
Si después de mucho intentarlo, apuntarlo, dejarlo, analizarlo, retomarlo... ves que una rutina se te resiste, a lo mejor es que estás intentando algo para lo que no estás hecho. O algo por lo que realmente no sientes interés pero crees que sí por presión social, por moda, por agradar a tu pareja o a tus padres… A mi me ha pasado con los famosos batidos de fruta y verdura. Conseguí el primer reto al que me apunté estupendamente: me sentía genial, ligera físicamente, animada porque veía que comía más cantidad de fruta y verdura sin esfuerzo… Lo he intentado en dos ocasiones más y no lo he logrado, lo que me ha dejado insatisfecha, desmotivada y con frutas y verduras en la nevera que de normal no consumo. Fuera de sentirme mal perpetuamente por este hecho, he comprendido que estas cosas, estas moderneces, no están hechas para mi: yo necesito un desayuno caliente, masticable, reconfortante… que puede ser igual o más sano que desayunar espinacas crudas con zumo de piña.
Estos son sólo algunos ejemplos. No creo que te esté contando nada nuevo. Sólo te lo cuento a mi manera y tal y como yo lo vivo. No sé, inténtalo, analízate. Habrá cosas de ti que no te va a gustar ver, pero todo el que tiene un propósito es porque no se encuentra satisfecho con el punto en el que tiene ese asunto: no saber inglés, no llegar a correr 10 kilómetros, no haber leído un libro en dos años, no viajar, no llamar más a los amigos… así que no está de más correr el riesgo de no gustarse a sí mismo si con eso conseguimos gustarnos un poquito más a través de los logros que vamos a obtener de nuestras rutinas.
Nadie dijo que fuese fácil vencer a la pereza ni que el objetivo lo vayamos a conseguir de inmediato. Pero aquí tampoco vamos a engañarnos: detrás de cualquier persona satisfecha de sus logros hay una secuencia de rutina que le ha ayudado a conseguirlo. Pon: ir a inglés los lunes, practicar piano los martes, nadar los miércoles, jugar al tenis con los niños los jueves, ver una peli los viernes, comer sano 6 días a la semana…
Y digo más: piensa en cualquiera de esas cosas que te da pereza hacer, para las que no encuentras lugar ni rutina. Casi me atrevo a poner la mano en el fuego si te digo que el 90% de ellas te las quitarías de en medio en 15 minutos. Piensa, ¿qué son 15 minutos en un día de 1.440 minutos? ¿Y qué me dices de la satisfacción de anotar en tu hoja de rutina que hoy sí, hoy lo lograste? ¿Qué loco se negaría a obtener un gran beneficio por una pequeña inversión?
Y para ayudaros a conseguir vuestros logros, comparto la que para mi se ha convertido en la hoja magistral, mucho más bonita y práctica que la que yo me hice hace año y pico. Está pensada para seguir los objetivos y sus rutinas mensualmente. Pero si le das una vuelta de tuerca también sirve para hacer un seguimiento anual a un solo tema. Yo la uso de las dos maneras y te aseguro que es una herramienta excelente. La puedes encontrar en el blog Clementine Creative.

Y como bonus track final, incluye la frase célebre de Aristóteles: somos lo que hacemos repetidamente. ¡Y en inglés, por si tu propósito es acabar siendo bilingüe! Así que ya ves, ni me estoy inventando nada nuevo, ni sacando a la luz ningún método revolucionario.
¿Te atreves con la rutina, con la buena?

viernes, 2 de diciembre de 2016

Dos (con compañía) en la carretera: El Monasterio de Piedra



Otoño es esa época del año en la que, entre otras cosas, hace ya un tiempo que volviste de vacaciones y apetece viajar un ratito para salir de la monotonía de la vida trabajo-cole-casa. En realidad esta es una excusa tan válida como cualquiera otra para hacer eso para lo que no haría falta tener excusa: viajar.

Todo este preludio para contaros que hace un par de fines de semana, pusimos rumbo al Parque Natural del Monasterio de Piedra. Este curso los niños tienen en el cole como tema central el Planeta Tierra, y concretamente los bosques y los árboles. Así que me pareció un buen lugar para visitar con ellos. Yo había estado a los 15 años y recordaba que el lugar me había sorprendido muchísimo, pero apenas tenía recuerdo de todo el paseo y la grandeza del parque.

Una vez más, el Monasterio de Piedra ha logrado sorprendernos a todos.

Visitarlo en otoño tiene atractivos como ver las tonalidades de las hojas de los árboles, una temperatura agradable para pasear (de hecho, la temperatura era muy baja en las poblaciones cercanas, pero allí, al abrigo de los árboles y formaciones rocosas, se estaba la mar de a gusto), una afluencia de gente aceptable… y si viajamos antes de Noviembre, poder ver la exhibición de aves de cetrería. Nosotros nos lo perdimos porque se había acabado la temporada… pero bueno, esa puede ser la excusa para volver algún día.


Desde Madrid, llegar al Nuévalos, localidad donde se encuentra el Parque y Monasterio, lleva poco más de dos horas. Es posible plantearlo como excursión de un día: salir pronto, visitar el Parque por la mañana, comer y visitar el edificio del Monasterio por la tarde. Y todos de vuelta, cansados, echar la siesta en el coche… ¡todos excepto el conductor!

Sin embargo, en Nuévalos podemos encontrar alojamientos con balneario, idílicos si queremos redondear el fin de semana dedicando el domingo a relajarnos del todo con un buen circuito termal.

El Parque natural es sencillamente alucinante. El río Piedra “lo da todo” en esta zona y ha creado paisajes de belleza impresionante: cascadas, torrentes, cuevas, y un lago, el del Espejo, que parece desmentir la vivacidad que tiene el agua en el resto de tramos que se visitan.


Sin duda, el Lago del Espejo, es uno de los parajes que mejor sabor de boca me han dejado en esta visita. Si bien la impresionante cascada de La Caprichosa es tan absorbente que podrías estar un buen rato alucinando con la fuerza de la naturaleza, el lago del Espejo es justamente lo contrario: nítidas y tranquilas aguas, en las que ves el fondo vegetal, las truchas… y el reflejo de árboles y montañas… de ahí su nombre. Si buscas paz, desde luego es un buen lugar para sentarte en uno de los bancos que hay alrededor, y dejar pasar el rato… o meditar y recargar las pilas.

Con niños esto es prácticamente imposible, así que nos queda la opción de buscar hojas, buscar palos, abrazar árboles entre tres, mirar peces…

El Parque está muy bien cuidado y señalizado, de manera que puedes hacer un recorrido completo siguiendo las flechas sin perderte ninguno de los espectaculares parajes. El paseo dura (con niños) un poquito más de tres horas a buen ritmo, esto es, parándose lo indispensable a hacer fotos y a atender sus fijaciones ;) Ellos aguantaron bastante bien el ritmo, aunque a la peque al final se le juntaba un poco el hambre con el sueño y le daba pereza seguir caminando.


En cuanto al edificio del Monasterio, ha sido rehabilitado en los últimos años y las celdas de los monjes se han convertido en un agradable hotel que cuenta también con circuito de aguas termales. Sin duda es la opción más redonda para visitar el lugar y desconectar, además también, del coche.


Nuestra entrada al Monasterio de Piedra incluía la visita al Parque Natural y una visita guiada al edificio y la compramos online, lo que también recomiendo porque además de llegar y entrar directamente sin pasar por la taquilla, incluye descuento.



A todos nos ha encantado este viaje, y lo recomendamos sin ninguna duda a todo el mundo: familias con niños, familias sin niños, abuelos, grupos de amigos… Eso sí, para personas con movilidad reducida, habrá lugares por los que será imposible transitar.




viernes, 18 de noviembre de 2016

21 días usando Davines

Sin proponérmelo he hecho un experimento análisis y vengo hoy a compartirlo con vosotros.
Después del verano, supongo que como casi todas, mi pelo estaba hecho un poco desastre. Largo, eso sí, pero con muchas puntas abiertas, poco brillo, poca cantidad…
Lo primero que hice… pasar por la peluquería. Aunque me resistía... a mi me va el pelo largo. Pero de vez en cuando merece la pena cortar un poco más de la cuenta. Además de corte nuevo, salí de mi pelu nueva con unos cuantos consejos que estoy siguiendo a rajatabla.
El primer consejo: la mascarilla, una vez a la semana sí o sí, y dejarla puesta todo el tiempo que se pueda. Por mucho que en el envase ponga que con 5 minutos es suficiente, merece la pena dejarlo más tiempo, y más si se trata de un producto de buena calidad. Yo antes usaba la mascarilla en cada lavado, como si fuera un acondicionador, y la verdad es que no notaba gran cosa. Ahora me va mucho mejor y noto el pelo realmente hidratado cada vez que la uso.
El segundo consejo: utilizar con frecuencia un champú fortificante. ¿Por qué? Porque además de que el pelo se me caía bastante, lo tenía tan frágil después de lavarlo tanto en verano que se me partía a la mínima.
Y este es el punto en el que digo que el consejo lo he llevado al límite, ya que en lugar de usar un champú fortificante de manera frecuente, me propuse utilizarlo en todos los lavados durante 21 días. Me gustaba tanto el champú que al final estuve usándolo todo el mes de octubre entero, y desde noviembre, lo sigo usando una vez a la semana.
El champú elegido fue Energizing Shampoo de Davines. Y como me ha ido bien y me ha gustado, quiero compartir mi experiencia por si a alguien le fuese de utilidad mi opinión.
 

Se trata de un champú con ingredientes naturales que promete evitar la caída y fortalecer el cabello. No lleva siliconas ni sulfatos, por lo que el champú hace poca espuma, cosa que al principio se hace raro, pero que luego es uno de sus puntos a favor, ya que deja el pelo limpísimo y cuesta poco trabajo aclararlo.
Otro de sus puntos positivos es que tiene un olor a eucalipto-menta muy agradable, que perdura una vez el pelo está seco, lo que contribuye a la sensación de pelo limpio.
Y en cuanto a resultados, a mí me ha funcionado: el pelo se me ha empezado a caer menos y lo noto mucho más fuerte. Mi coleta empezaba a ser bastante reducida y ahora la noto mucho más espesa. 
Seguiré usando este champú y estoy decidida a usar más productos de esta marca. Sí alguno me convence tanto como este... ¿queréis que os lo cuente? 

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Atlas de los records. Reseña Club Boolino

¿Quién es la persona más alta del mundo? El turco Sultan Kösen, que mide 2,51 m. ¿Dónde hay más escuelas de primaria? En la India. ¿Qué país está presente en tres continentes? Chile, en América del Sur, posee parte de la Antártida y la Isla de Pascua, en Oceanía.

Estas son sólo algunas de las cientos de curiosidades que os pueden entretener en el Atlas de los Records, de la editorial Larousse. Un libro de gran formato y 96 páginas llenas de información, ilustraciones y fotografías. La información se ordena por continentes: Europa, África, América del Norte y Central, América del Sur, Asia, Oceanía y las regiones polares. Todas ellas siguen el mismo esquema: un mapa general, un mapa por países, una visión general y luego un zoom de algunos de los países.



Cada episodio se separa del siguiente con una página doble especial, llena de fotos, dedicada a la naturaleza y los animales: volcanes, desiertos, ríos, fenómenos naturales, islas e increíbles animales. 

Y al final del todo, un índice onomástico.

Este atlas nos tiene enganchados a todos. La información y los datos que contiene son tan curiosos que es inevitable aprenderse muchos de ellos, sobre todo cuando explicas a los niños cosas como que hay arañas que tejen hilos de 25 metros, ¡tan largos como la piscina en la que hacen natación!



Creo que hemos tenido mucha suerte de haber conseguido este libro en el Club Boolino, ya que me parece una obra muy completa y útil, destinada a usarse y perdurar en la toda la etapa escolar.



¿Alguién sabe cuál es el monumento más visitado de España? ¡Nosotros ahora sí!
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