viernes, 29 de enero de 2016

Este año, ¿lees conmigo?



Como os conté hace unas semanas, uno de mis planes para este año es leer mucho, pero mucho mucho muchísimo. También es cierto que tal y como sospechaba allá por el mes de octubre (vergüenza me da...), me iba a costar afrontar el libro que tenía entre manos, de más de mil páginas. Y como al final todo lo que sospechas se hace realidad a costa de interiorizarlo, he tardado un montón. Pero, del mismo modo, me propuse que enero no acabaría con ese libro en la mesilla de noche, y lo he logrado.


El esfuerzo se debe a mis ganas de ser de nuevo ratón de biblioteca, pero en parte también a que me he subido al carro de un reto lector. ¿Y por qué? Os preguntaréis. Pues porque cuando mi hermana llamó por primera vez a mi puerta con este tema, no le hice ni caso. Pero… volvió a llamar… y entonces me pilló en un día predispuesto, soñador, lector y ambicioso. Y dije que sí. Eso sí, como no soy tan fácil como podéis estar pensando, le puse mis condiciones, a saber: no voy a seguir el orden de la lista y pido, ¡por favor!, que puesto que un mismo libro no puede cubrir 2 categorías, que al menos el libro que me haga llorar pueda ser una excepción. ¿Por qué? Preguntaréis de nuevo… Pues porque, en primer lugar, no es fácil que un libro me haga llorar. Y en segundo lugar, ¿cómo se busca un libro que te haga llorar? Creo que hasta que no te lo lees, es algo difícil de saber. 


Sé que el tema de los retos lectores tiene grandes amigos y grandes detractores. Yo me he posicionado siempre con un poco de recelo, creía que estas cosas no iban conmigo. En la charla del día de las librerías con Muñoz Molina se abordó este tema, y el público más purista se posicionaba totalmente contra ellos. Os diría que llegaban incluso a ofenderse. Parece ser que un reto lector se ve más por el lado de la cantidad que por el de la calidad, de presumir en las redes sociales y con los amigos: “ey, me he leído 2000 páginas este mes…”.


Como os digo, no creía que estas cosas fueran conmigo, yo también soy algo purista. Pero he decidido dar la vuelta a la tortilla y utilizar este reto como un acicate más para seguir leyendo a tutiplén, cantidad, pero también calidad (según yo la entiendo, claro). Además me hace ilusión coger un libro de mi estantería y pensar “¿qué categoría cubro con este libro?”.


Realmente opino que va a ser imposible que yo llegue a cubrir las 50 categorías de este reto lector que  mi hermana pescó por Pinterest. Soy realista y de un año a otro no creo que vaya a leer 3 o 4 veces más que otros años. Pero como os digo, este reto me motiva. Así que os animo a que os suméis al que voy a llamar #elretolectordemihermana. Avisadme por aquí o por twitter si os animáis a leer este año conmigo. A los que no os animéis, al menos os sugiero que me contéis qué andáis leyendo y si ese libro valdría para alguna categoría de la lista. Quién sabe, a lo mejor os pido prestado el libro…

Hoy además, vengo con contenido extra. Os dejo la plantilla que he hecho para poder seguir mi avance del reto. Y sólo digo una cosa: a estas alturas del año mi línea para el libro de más de 500 páginas ya está completada. ¡¡Hurra por mí!! Si quieres el imprimible de la lista de lecturas del reto, tan sólo tienes que pinchar en este botón: 

https://goo.gl/vuG56i
 



Por cierto hermanita, voto porque el próximo año el reto sea algo más “nuestro”, con categorías creadas por nosotras. Yo propongo: un libro del último premio Nobel de literatura, un libro publicado en el año de nacimiento del lector, un libro que quieras leer porque lo mencionan en otro libro, alguna relectura… Ahí lo dejo.

Próximamente os contaré cómo van mis lecturas.

domingo, 24 de enero de 2016

En el espejo del agua me miro y me peino

Una de las canciones que últimamente me ponen las pilas

 
En lo alto del cerro de Palomares - Estrella Morente

Un cuadro que me encanta

  El espejo de venus - Sir Edward Burne-Jones


No te arrimes a los zarzales.
Los zarzales tienen púas,
Y rompen los delantales.

sábado, 9 de enero de 2016

10 planes para 2016



Hay un punto intermedio entre hacerse propósitos de año nuevo y no hacerlos. Como cualquier cosa que me pueda haber propuesto, cae en el tópico de estos días (ya que apuesto por seguir comiendo sano, hacer deporte, seguir avanzando en yoga, leer mucho muchísimo, pero muchísimo de verdad, ver pelis…) hoy prefiero dejar por escrito algunos planes que me apetece hacer este año.

Visitar alguna exposición de fotografía. Se aceptan recomendaciones.


Hacer algún curso que mejore mis habilidades de diseño con el ordenador. Le tengo el ojo echado a uno y puede que lo haga prontito. Si es así, espero enseñaros por aquí mis pinitos.


Un curso de cocina nunca viene mal.


Algún que otro plan degustación con amigos. Ya hemos hecho degustación de quesos y degustación de hamburguesas, y la verdad es que hemos disfrutado mucho. 

Comida temática. Siempres es un buen plan comer con amigos, pero si se propone un menú a base de comidas de un lugar concreto del mundo, el plan se vuelve más interesante. ¡Una sesión mexicana pronto, por favor!


Concurso de tapas. Este plan también lo hemos hecho en familia alguna que otra vez y es súper divertido. Luego hay premios: la tapa más tierna, la más divertida, la más sabrosa...


Un viaje fuera de nuestras fronteras. ¿Aceptamos Portugal? Aceptamos. Aunque si es un destino que obligue a coger avión, yo feliz igualmente.




Leer poesía, al menos una a la semana. 


Ir al campo, al bosque, a la nieve o a lo que se tercie.


Hacer cineclub de vez en cuando para ver pelis clásicas. Tengo que empezar, sí o sí, por Al final de la escapada. ¿Por qué? Pues es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión.



viernes, 1 de enero de 2016

Cómo molo


Lo primero de todo, feliz año nuevo para todos aquellos a los que os apetece venir por aquí de vez en cuando. 

Esto que hoy os cuento, era el último post del año pasado, pero estar de vacaciones con niños y tener que preparar con ilusión una cena de fin de año, no da mucho margen. Aún así, y como me gustan las emociones fuertes, de repente me encontré con la nevera llena de cosas por cocinar, haciendo manualidades con los niños e intentando arreglar la calefacción, que justo había decidido no funcionar el último día del año. Los niños muy contentos, eso sí, pero yo con un estado de nervios desconocido para mi hasta el momento. Para vuestra tranquilidad os diré que la cena estuvo lista a tiempo (con ayuda, ¡gracias!), disfruté de la familia, comí de todo lo que habíamos preparado, me reí, felicité a todas aquellas personas a las que quiero, aprecio y valoro, y me despedí con un poco de penita de un año al que no tengo ningún reproche que hacerle y con muchas ganas de comerme el 2016, al que sólo le voy a pedir que sea parecido al año que acabó.

Pero a lo que íbamos a ir ayer. Hoy toca post de auto bombo, auto promoción, revisión de los momentos estelares de mi blog, que es lo last, porque yo molo mucho (jijiji).

Si tuviera que elegir el mejor momento de mi blog en 2015, sería sin duda el premio que me dio la Editorial Molino en el concurso de Lectura adictiva por mi reseña del libro Querido Atticus. Leer un libro que me gustó, escribir sobre él porque me apetecía y ganar un concurso, fue una auténtica gozada. Es una de esas pequeñas lecciones de la vida, que me ayudan a ver que hacer lo que verdaderamente me gusta, tiene premio. Y aunque el premio como os digo me hizo mucha ilusión, me doy cuenta de que el verdadero premio consiste en hacer las cosas que más me llenan.

He decidido revisar cuales son las 10 entradas más leídas de mi blog durante los 365 días de 2015 y Querido Atticus está entre ellas. Pero lo que me queda claro es que el podio está relacionado con los viajes. 

Veo que Oporto sigue siendo un buen lugar al que viajar, porque sigue ocupando el primer puesto, Menorca le sigue de cerca para comer una buena caldereta de Langosta y Madrid-Roma en coche es un planazo, se mire por donde se mire.

A lo mejor debo cambiar de profesión, comprarme una buena maleta y echar el curriculum en el canal viajar. Aunque en realidad para 2016 tengo otros planes y aunque viajar está entre ellos siempre hay otros planes más mundanos, pero no por ello, menos interesantes. Aquí van algunas ideas...




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