viernes, 28 de octubre de 2016

Manualidades con los niños: ronda de Catrinas



Halloween está a la vuelta de la esquina. Quitando polémicas de si celebración sí, celebración no, lo cierto es que para nuestros hijos es algo casi tan normal como lo es el carnaval de febrero. Para ellos es un día igualmente divertido donde en el cole, y a veces incluso en familia, hacen algo distinto.


Y como las manualidades y la creatividad con ellos no debería estar reñida con ningún motivo, durante esta semana hemos estado haciendo catrinas. 


Casualmente, hace unas semanas vimos juntos El libro de la vida, y la verdad es que desde entonces, y supongo que por las fechas, las catrinas se han ido colando en el día a día. Hasta que no vimos la peli, para mi las catrinas eran "calaveritas mexicanas", pero no hay nada como la wikipedia para saciar la curiosidad y aprender un poquito cada día. A mi modo de ver, las catrinas son mucho más chulas que otros motivos decorativos típicos de Halloween, como cementerios, tela de araña… y por eso no hemos querido perder la oportunidad de dar rienda suelta a los colores.


Os dejo un par de ideas, cosas que nosotros mismos hemos hecho esta semana.


Milowcostblog ofrecía a principios de semana, y nos vino de perlas, unos imprimibles para hacernos una careta de catrina. Es casi el mandala aplicado al día de los muertos. Unos diseños muy chulos, fáciles para los niños y que dan un resultado muy guay.




Y unas calaveritas, que al parecer originalmente se hacen con pasta de sal, pero que nosotros hemos hecho con pasta de modelar y hemos pintado con unos rotus Posca. Alguna de ellas parece más un extraterrestre que una calavera, pero… ¡y lo bien que nos lo pasamos!





martes, 25 de octubre de 2016

El ombligo de Herbert. Reseña Club Boolino

Estos días hemos estado leyendo El ombligo de Herbert, un cuento muy tierno que explica a los más pequeños por qué tenemos un ombligo en la tripita.

Herbert escucha muy a menudo a su mamá decirle "qué bonito es mi niño". Así que un día decide mirarse detenidamente al espejo para ver si es cierto. Todo le parece perfecto hasta que, ¡horror!, descubre que tiene un agujerito en la tripa. Lo investiga, lo mira, piensa, imagina... pero no logra descubrir qué hace ahí. Un poco angustiado, busca a su mamá para que se lo mire y le diga si es grave... y su mamá, muy amorosa, le explica por qué tiene un ombligo.



El ombligo de Herbert es un cuento ilustrado, publicado por Uranito, el sello infantil de la Editorial Urano que, cruzando el charco desde Argentina, acaba de aterrizar en España. Forma parte de la colección Album ilustrado que incluye libros para niños a partir de 4 años, basados en historias donde los sentimientos son más importantes que la transmisión de algún aprendizaje formal, y donde la ilustración es la protagonista.

Lo cierto es que este cuento cumple a la perfección estos requisitos. Herbert es un niño tierno y tranquilo, que se entretiene en casa y disfruta de ella. Y su mamá le explica con mucho amor y con claridad, sin dar rodeos, por qué todos tenemos un ombligo.

Como mamá me ha encantado la frase "qué bonito es mi niño", que todas decimos a menudo a nuestros pequeñajos y también me ha gustado el momento de explicar sin mentir a un niño pequeño un tema que a priori no es fácil de entender para ellos.

Nuestra experiencia con el libro ha sido positiva. Además de leerlo nos hemos parado a disfrutar de las ilustraciones. Hemos mirado y requetemirado todas las cosas que Herbert tiene en su cuarto, y hemos imaginado a quién corresponden los dibujos que hace, hemos comparado su cocina y su pasillo con los de nuestra casa, hemos mirado toooodos los tarros que hay en su despensa...



Os cuento además que Uranito cuenta con dos colecciones más, Bebeteca, para niños de entre 6 meses y 4/5 años y Novelas, que se dirige a niños a partir de 7 años y se trata de novelas cortas.

sábado, 22 de octubre de 2016

El anillo del rey

Hay enseñanzas que aparecen en mi vida de manera reiterada, y a veces, por temporadas. Esta semana, mientras veíamos una serie a la hora de la cena, mencionaron la frase que valió un reino en el cuento El anillo del rey. Así que he pensado que era un buen momento para compartirlo aquí.

Espero que lo disfrutéis. 

Sobre la colina de un lejano reino se hallaba un castillo de cúpulas doradas, donde el Rey ejercía su labor y administraba la comarca. Poseía fama de justo y se le reconocía tanta generosidad como grandeza. Sin embargo, todos sabían que tenía un secreto: el rey padecía de una profunda tristeza, porque no lograba poseer la llave de la paz perfecta. Su reino, a lo largo de los años, o bien sufría grandes sequías o disfrutaba de generosas cosechas. Y aunque el rey sabía y conocía este cíclico vaivén, no podía evitar la amargura de las sequías ni la exaltación de las riquezas.  Debido a ello, el Monarca mantenía en el fondo de su corazón una obstinada búsqueda: la búsqueda de la estabilidad perfecta.

Un día de sol, mientras los mercaderes ofrecían las sedas traídas desde tierras lejanas estalló de pronto el afilado sonido de las trompetas reales, que acalló súbitamente el vocerío. El rey  se disponía a pronunciar la declaración más importante de su vida, y por tal motivo convocaba a todos aquellos embajadores y viajeros... que tuvieran oídos para oír.
Los emisarios del reino, desplegando sus pergaminos, leyeron solemnemente:

“Su majestad, el rey, invita a todo su pueblo a construir un anillo para el dedo real; no obstante, éste será un anillo tan especial que deberá poseer en su misma forma aquello que haga precisamente recordar a su portador la moderación en los tiempos de poder y grandeza, así como la confianza y la esperanza en los tiempos de escasez y nieblas espesas. De esta forma, su majestad alcanzará un equilibrio tal, que está dispuesto a ceder a cambio la totalidad de su reino”.

Tras esta proclama, redoblaron los tambores y sonaron las doce trompetas de plata y los mil clarines de oro. Las gentes allí reunidas creían estar soñando..., ¡todo su reino! ¡Qué valioso debía ser algo semejante! Los mensajeros, partiendo a galope por los ocho senderos de la rosa de los vientos, despertaban a su paso el genio creador de magos y artistas dispuestos a buscar las claves que podían recordar a su majestad la Ley del Supremo Equilibrio.

Pasó el tiempo, mientras diferentes orfebres presentaban esperanzados al rey cada uno de los anillos mágicos por ellos realizados, de manera que el Monarca pudiera probar el alcance de su virtud. Pero nadie conseguía aportar a su Majestad el recordatorio que necesitaba para ese ir y venir continuo entre la abundancia y la sequía.

Un día, se presentó en la corte un caminante con porte de guerrero, alma de sacerdote y  palabra de mago. Un extranjero que sabía silbar de tal forma, que los ecos de su silbido llegaban hasta los confines de todos los rincones del reino. Pronto se supo que el llegado portaba el anillo que solicitaba su majestad. Las puertas del Palacio se abrieron para ser presentado ante el rey.

Sus silbidos resonaban por entre las vidrieras de las torres de aquel castillo. Se diría que estaba llegando el que sentaría su rango y sabiduría en el trono, aunque..., todo dependería de la eficacia de aquel anillo.

“Majestad”- dijo el recién llegado -, “he construido el anillo que podréis mirar en los momentos de máxima intensidad, tanto de pena como de gloria y que, sin duda, os ayudará a recordar lo que deseáis. Tomad”, dijo, entregando su obra.

El rey tomó el pequeño objeto envuelto en terciopelo púrpura y lo observó con curiosidad, no exenta de cierta desconfianza. Al contemplarlo, su rostro se iluminó y sonrió complacido.  Súbitamente, se vio envuelto en un bienaventurado resplandor y exclamó sereno a todos los presentes: “El rey ha encontrado la clave que estaba buscando. El rey ha comprendido el secreto de las eternas mutaciones. El rey cede su reino visible, porque está preparado para emprender el Camino sin sentirse afectado por los vaivenes y ciclos del mismo”.

Todos estaban intrigados acerca de aquel mágico anillo que había hechizado al rey; ¿qué tendrá ese extraño aro que logra recordar a su majestad lo que tanto ha necesitado para superar los dolores y las alegrías de su reino?

El Rey, mostrándolo finalmente a los presentes, dijo: “Como veis, es un anillo aparentemente como todos; sin embargo, en su interior figura una escondida inscripción que lo hace único y mágico”.

“¿Cuál es?”, preguntaron inquietos los presentes.

“Muy simple”, dijo el rey: “El anillo tiene grabadas tres palabras tan cargadas de significado que ya nunca podré olvidar cuando lleguen buenas o malas nuevas. Estas tres palabras son:”
 


martes, 18 de octubre de 2016

El osito Kuma Kuma. Reseña club Boolino



Es el primer cuento de la editorial Pastel de Luna que tenemos entre las manos y, sencillamente, me ha encantado. Tanto es así que me he pasado un rato por la web de la editorial para descubrir que su objetivo primordial es publicar libros ilustrados del lejano Oriente. Pasaos por allí si además queréis descubrir el tierno y dulce origen del nombre de la editorial. Sin duda, Pastel de Luna me ha conquistado.

En cuanto a El osito Kuma Kuma, se trata de un pequeño y adorable librito que nos cuenta que Kuma Kuma vive solo, en un lugar lejano. Uno de sus mejores amigos, que le echa de menos muchísimo, le dedica esta tranquila historia en la que imagina cómo vive sus días el osito.



El osito Kuma Kuma nos permite repasar con los niños de una manera distinta las rutinas del día: despertar, desayunar, pasear, ir a la biblioteca, cenar y lavarse los dientes... Y también repasamos las estaciones del año, inspirándonos con las cosas tan agradables a las que se dedica Kuma Kuma en cada una de ellas.


Todo el relato tiene un tono optimista y vital que deja un buen sabor de boca... este Kuma Kuma sabe disfrutar bien de la vida...

 

Nuestra valoración personal es que nos gusta este cuento. A mi, como mamá, me cautivó desde el primer momento su formato pequeño, poco habitual cuando se trata de libros infantiles. Es muy cómodo para llevarlo en la mochila y entretener a los niños en cualquier lugar. El fin de semana se vino con nosotros la parque, y en el ratillo de descansar y aprovechar los rayos de sol de otoño, aprovechamos para leerlo de nuevo.

Las ilustraciones son sencillas y minimalistas al estilo japonés. Las frases, cortas y de tipografía mecanografiada, ideales si estamos empezando a practicar la lectura con los niños y no queremos que se cansen y les queden energías para componer canciones de amor ;)
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