viernes, 18 de noviembre de 2016

21 días usando Davines

Sin proponérmelo he hecho un experimento análisis y vengo hoy a compartirlo con vosotros.
Después del verano, supongo que como casi todas, mi pelo estaba hecho un poco desastre. Largo, eso sí, pero con muchas puntas abiertas, poco brillo, poca cantidad…
Lo primero que hice… pasar por la peluquería. Aunque me resistía... a mi me va el pelo largo. Pero de vez en cuando merece la pena cortar un poco más de la cuenta. Además de corte nuevo, salí de mi pelu nueva con unos cuantos consejos que estoy siguiendo a rajatabla.
El primer consejo: la mascarilla, una vez a la semana sí o sí, y dejarla puesta todo el tiempo que se pueda. Por mucho que en el envase ponga que con 5 minutos es suficiente, merece la pena dejarlo más tiempo, y más si se trata de un producto de buena calidad. Yo antes usaba la mascarilla en cada lavado, como si fuera un acondicionador, y la verdad es que no notaba gran cosa. Ahora me va mucho mejor y noto el pelo realmente hidratado cada vez que la uso.
El segundo consejo: utilizar con frecuencia un champú fortificante. ¿Por qué? Porque además de que el pelo se me caía bastante, lo tenía tan frágil después de lavarlo tanto en verano que se me partía a la mínima.
Y este es el punto en el que digo que el consejo lo he llevado al límite, ya que en lugar de usar un champú fortificante de manera frecuente, me propuse utilizarlo en todos los lavados durante 21 días. Me gustaba tanto el champú que al final estuve usándolo todo el mes de octubre entero, y desde noviembre, lo sigo usando una vez a la semana.
El champú elegido fue Energizing Shampoo de Davines. Y como me ha ido bien y me ha gustado, quiero compartir mi experiencia por si a alguien le fuese de utilidad mi opinión.
 

Se trata de un champú con ingredientes naturales que promete evitar la caída y fortalecer el cabello. No lleva siliconas ni sulfatos, por lo que el champú hace poca espuma, cosa que al principio se hace raro, pero que luego es uno de sus puntos a favor, ya que deja el pelo limpísimo y cuesta poco trabajo aclararlo.
Otro de sus puntos positivos es que tiene un olor a eucalipto-menta muy agradable, que perdura una vez el pelo está seco, lo que contribuye a la sensación de pelo limpio.
Y en cuanto a resultados, a mí me ha funcionado: el pelo se me ha empezado a caer menos y lo noto mucho más fuerte. Mi coleta empezaba a ser bastante reducida y ahora la noto mucho más espesa. 
Seguiré usando este champú y estoy decidida a usar más productos de esta marca. Sí alguno me convence tanto como este... ¿queréis que os lo cuente? 

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Atlas de los records. Reseña Club Boolino

¿Quién es la persona más alta del mundo? El turco Sultan Kösen, que mide 2,51 m. ¿Dónde hay más escuelas de primaria? En la India. ¿Qué país está presente en tres continentes? Chile, en América del Sur, posee parte de la Antártida y la Isla de Pascua, en Oceanía.

Estas son sólo algunas de las cientos de curiosidades que os pueden entretener en el Atlas de los Records, de la editorial Larousse. Un libro de gran formato y 96 páginas llenas de información, ilustraciones y fotografías. La información se ordena por continentes: Europa, África, América del Norte y Central, América del Sur, Asia, Oceanía y las regiones polares. Todas ellas siguen el mismo esquema: un mapa general, un mapa por países, una visión general y luego un zoom de algunos de los países.



Cada episodio se separa del siguiente con una página doble especial, llena de fotos, dedicada a la naturaleza y los animales: volcanes, desiertos, ríos, fenómenos naturales, islas e increíbles animales. 

Y al final del todo, un índice onomástico.

Este atlas nos tiene enganchados a todos. La información y los datos que contiene son tan curiosos que es inevitable aprenderse muchos de ellos, sobre todo cuando explicas a los niños cosas como que hay arañas que tejen hilos de 25 metros, ¡tan largos como la piscina en la que hacen natación!



Creo que hemos tenido mucha suerte de haber conseguido este libro en el Club Boolino, ya que me parece una obra muy completa y útil, destinada a usarse y perdurar en la toda la etapa escolar.



¿Alguién sabe cuál es el monumento más visitado de España? ¡Nosotros ahora sí!

viernes, 11 de noviembre de 2016

Reto lector. Resumen de mis últimas lecturas

50 libros son muchos para 12 meses, para 52 semanas, para una mujer en la treintena con 2 hijos, un trabajo y sueño a las 10 de la noche. Estoy lejos de conseguir acabar el reto de este año. Pero lejos de estar justificándome confieso que estoy (medio) maravillada de todo lo que he conseguido leer en lo que va de año. No vengo aquí a dar datos, pero sólo permitidme explicar que a estas alturas del año he leído el doble de libros de los que leí el año pasado entero... aún quedan casi dos meses de deleite literario.

Desde el resumen anterior, el rédito de mis lecturas se debe sobre todo al periodo estival, en el que mi amor me regaló largas horas de descanso al sol con un libro en las manos. A eso y a que la Ferrante se vino conmigo de vacaciones y era imposible no devorar las dos novelas que me faltaba por leer para completar la saga. 

Estos son los libros que he leído y las categorías que cubren.

Esa puta tan distinguida, de Juan Marsé. Marsé y yo nos conocemos desde hace 20 años. Siempre que saca nueva novela sé que voy a comprarla y leerla inmediatamente. Posiblemente he leído todas sus novelas. Hay gente que me regala recortes de prensa que encuentra sobre él, gente que me llama cuando Marsé sale en la tele, mi madre nunca ha leído a Marsé pero se emociona si sale en la tele... Esa puta tan distinguida me ha vuelto a llevar a las calles de la Barcelona de posguerra, a los cines de barrio, a los personajes que sobreviven como pueden en un mundo en esa época de (des)composición. Puede que no sea la novela de Marsé que más me ha gustado, pero para mí no hay opción: a Marsé le leo sí o sí y sus novelas siempre me gustan.



Con esta novela cubro la categoría 4, un libro publicado este año. La frase: Ella ya se había echado a perder y poco se podía hacer por devolverle el amor propio, por mucho que uno la amara.

Relatos de lo inesperado, de Roald Dahl. Sé que es un autor fundamental para muchos, pero nunca antes había leído nada suyo. Teníamos este libro por casa y me encajaba en la categoría 12, un libro de relatos cortos. Me cuesta leer libros de relatos. Ya que me pongo con una historia, conociendo personajes, circunstancias... me gusta que el asunto dure y no tener que comenzar cada 30-40 páginas con nuevos personajes. Pero bueno, parece que le cogí el truquillo. No sé como definir estas historias: parte de misterio, parte detectivesca, partes truculentas... me dejó sobrecogida la historia en la que un hombre decide donar su cerebro a la ciencia, a instancias de un buen amigo, que consigue convencerle de que es posible que su cerebro y sus ojos sigan funcionando después de su muerte. Para no dejaros con la intriga, os diré que el experimento funciona y su viuda decide sacar del laboratorio el cerebro y los ojos de su marido y llevarlos a casa... para dedicarse a hacer todo aquello que sacaba de quicio al difunto, que observa con sus ojos y procesa con su cerebro... pero no puede hacer nada más.



Algún día este dolor te será útil, de Peter Cameron, que se ha convertido en uno de mis escritores favoritos. Me encantó Aquella tarde dorada, así que en cuanto vi que tenían en los Libros del Asteroide este título, no dudé en conseguirlo. Narra la historia de un joven de familia acomodada que vive en Manhattan y que el verano anterior a ingresar en la universidad se plantea si de verdad es el camino que quiere seguir, con el consiguiente revuelo a su alrededor. Tiene algunos ingredientes que me encanta encontrar en las novelas: una buena narración, un joven con una mentalidad muy clara para su edad, Manhattan... es de fácil lectura y saqué de él gran cantidad de frases y pasajes para recordar.



Uno de ellos: Le seguí por el largo pasillo en uno de cuyos lados había grandes despachos con ventanas y en el otro pequeños despachos sin ventanas. No creo que pudiera trabajar jamás en un entorno empresarial tan abiertamente jerárquico. Sé que en este mundo no somos todos iguales, pero no soporto los ambientes en los que esta verdad resulta tan obvia.

Las deudas del cuerpo y La niña perdida, de Elena Ferrante fácilmente se me podrían quedar fuera del reto, porque merecerían categorías especiales. Pero he conseguido acoplarlos en las categorías 44, un libro escrito originalmente en otra lengua y en la 24, un libro que te guste por su portada. Psssss, poca cosa para todo lo que me han gustado estos libros.

En las deudas del cuerpo la historia y la vida de Lenú da un giro dramático, pero al mismo tiempo se cumple algún deseo que como lectora lo crees de justicia. Si bien la novela, al igual que la vida en situaciones similares, también se carga de sinsabores.

La niña perdida nos sigue sacudiendo con la capacidad inventora de Lila, el imán que atrapa cuanto se aproxima a ella, con consecuencias inesperadas.

La tetralogía de la amiga estupenda que he leído a lo largo de este año, no es sólo la vida de dos amigas, es la historia de un Nápoles convulso, plagado de mafias, terrorismo, abuso de poderes, corrupción, el avance de la mujer en la sociedad, una sociedad con una diferencia de clases sociales muy marcada. 




He hablado muy bien a todo el mundo de estas novelas, pero siempre me queda el miedo de alabar tanto una cosa que el siguiente que la lea pueda llegar a pensar "pues no era para tanto". Sin embargo, la buena crítica que ha tenido esta obra, me tranquiliza y puede que mi recomendación funcione.  

Un taxi a la felicidad, de Baptiste Beaulieu y del que os hablé aquí. Cubre la categoría 45, un libro ambientado en Navidad.



El adoquín azul, de Francisco González Ledesma. Cubre la categoría 27, un libro que puedas leer en un día. Este libro lo tenía en mi lista de libros por leer. Creo recordar que un día ví una reseña en una revista y me llamó la atención. Hace un par de semanas, trasteando por la biblioteca buscando nada en concreto, lo encontré de casualidad, así que lo cogí. Narra, en pocas páginas, un amor imposible, no consumado, que nace de apenas unos días de convivencia en los que la chica salva al chico de una muerte (o al menos una tortura) segura. El amor que nace en él seguirá a lo largo de toda su vida en el exilio y acabará perdido entre la locura y el olvido que llega con la edad.




Cumbres borrascosas, de Emily Brontë. Lo que me habrá costado leerlo... no se si porque no era el momento, por la traducción... al final me ha enganchado y necesitaba saber qué más cosas horribles eran capaces de pergeñar los personajes de esta novela. Recuerdo desde pequeña haber oído en casa lo de "qué malo era el de cumbres borrascosas"... No sabría deciros si me ha gustado o no, pero lo cierto es que el corazón se me quedaba un poco sobrecogido con el maltrato que reciben los hijos: maltratados por la vida y maltratados por un hombre lleno de rencor que a su vez también fue maltratado. Con este clásico de la literatura cubro la categoría 23, un libro que tenga más de 100 años.



Pero bueno, no nos quedemos con mal sabor de boca. Me quedan 7 semanas (un bonito número) para encontrar alguna bonita historia en los libros que aguradan pacientemente en mi estantería para ser disfrutados.

Y vosotros, ¿cómo lleváis vuestras lecturas?



miércoles, 9 de noviembre de 2016

Zapatos nuevos... o cómo las adversidades se convierten en oportunidades

Hace unos días, buscando un poco de motivación ahí fuera, encontré de casualidad la charla TEDx que hoy quiero compartir con vosotros. En 18 minutos se condensan tantas ideas... que creo que merece la pena que dediquéis ese tiempo a verla.




Hoy tenemos la suerte de estar vivos, de tenerlo TODO. Mañana quizá la vida nos de un revés y nos quite las cosas que más queremos. Pero aún así, siempre hay una oportunidad para reinventarse, para salir adelante e incluso ayudar a los demás a conseguirlo también.

viernes, 4 de noviembre de 2016

Lo que me queda del verano: frases memorables



Como véis, mi blog sigue una pauta muy clara: the blog is on fire, desaparezco... y cual Ave Fénix, resurge de la nada one more time. Que no venga por aquí no quiere decir que mi cabeza no siga su discurso interno habitual… Y si falto a mis citas autoimpuestas es más bien por falta de tiempo, por overbooking de asuntos o por cansancio general. Y como no publico, los temas se me acumulan y algunos se queden atrasados… como es el caso de las frases de verano de mis hijos (aquí primera entrega, aquí segunda y aquí tercera). 

Hoy os dejo los momentos que recopilé escuchándoles muy atentamente durante el último verano. Y como vengo tarde, de propina los mejores momentos que he seguido poniendo por escrito desde entonces hasta esta misma mañana.




Espero que los disfrutéis. Yo me doy cuenta de que para mí son como oro en paño cada vez que me paseo por mi blog y las leo.


Paula me regala una pieldra que ha encontrado. Le digo:
- ¡Anda! Te la has encontrado y la has guardado para dármela – a lo que responde
- La cogí y pensé (y empieza a poner voz de falsete) pues bueno, voy a coger esta pieldra y se la voy a regalar a mi mamá


Diego viene con el maletín de los médicos y me dice:
- Mamá ven, que te voy a poner una intención 


Vamos en el coche con la ventanilla bajada y dice Paula:
- Hace un viento que para qué - una coletilla muy habitual en el ámbito “abuelos”.


Tras un rato de bucear Paula dice, casi sin resuello:
- Hoy ya no buceo más que se me acaba la pila del cuerpo


Paula llora desconsolada porque no quiere que se acabe el postre.


- Mama, cuando sea mayor ¿puedo ir contigo a yoga? ¿Y a correr a la calle?


Estamos cocinando y mientras, les doy informaciones muy valiosas:
- Las croquetas se hacen de una masa que se llama bechamel.
- ¿Benjamín? - pregunta Paula


Diego se entera de que en la clase de Paula tienen un ventilador para combatir el calor de Julio, y responde con cara de circunstancias:
- ¡Pues no me digas! En la mía hace un calor que se nos caen gotas por aquí -  señalando la sien


Ponemos música en casa:
-Paula, baila un poquito – le digo-  mueve la cadera, mueve la cintura.
-Pero mamá, yo no tengo cintura(¡!)


Paula no tira de la cadena, ella “gasta el pis”. 


Semana de campamento dedicada a la prehistoria. Diego sale muy contento y me dice:
- Hoy he pintado con las manos, como los tres gloritas
- ¿Cómo quién?
- ¡¡Los tres gloritas!!
- Aahh, ¡¡los trogloditas!!


Este año Diego ayudó a hacer su propia lista para la maleta de vacaciones, centrada básicamente en juguetes y pelis para el viaje… Para su hermana apuntó:
- Película Sotano
Leo la lista con él, y entiendo cosas como “guantes de gul”, pero… ¿¿película “Sotano”??…
- Hijo, ¿qué película es esta?
- Pues esa que canta siempre Paula: sotanooooo, sotanoooooo
- Ahhhhh, ¡Frozen! ¡Suéltalooooo, suéltalooooo...!


Paseando por el parque, y para que papi nos encuentre sin que yo parezca una energúmena gritando, animo a Paula a que le llame ella:
- Llama a papá
- Papaaaá
- Más fuerte
- Papppiiiii
- Más fuerte
-Paaaaaapaaaaaaa. Es toda la voz que tengo, ya no me sale más


- Paula, venga, que te ayudo a vestirte, que si no llegamos tarde.
- No mamá, me voy a vestir yo solitamente.


Primer día de leotardos de la temporada.
- Mamá, ¿hoy me voy a poner los petardos?


- Diego, el sábado os dejamos en casa de la tía Gabi. Los papis van a salir a comer con los amigos y no queremos que ningún niño se pierda como la otra vez que salimos. ¿Te acuerdas?
- Ah sí
Pasan varios días y le recuerdo el plan.
- Mamá, ¿pero por qué no podemos ir los niños?
- Para que no os perdáis
- Pero ¿por qué vais sólo los padres?
- Porque nos queremos divertir un rato tranquilos. Es como cuando tú vas con tus amigos al parque de bolas, que te lo pasas fenomenal
- Ya, pero cuando yo voy al parque de bolas a ti no te dejo en casa




martes, 1 de noviembre de 2016

Medias lunas con queso, receta para Thermomix

Sé que blogs de cocina hay mil (y yo debo seguir a 999), pero no puedo resistirme a la tentación de crear mi propio apartadito de recetas. He decidido que mi blog sea también mi propio recetario virtual de recetas contrastadas y a-probadas, al que pueda recurrir cuando me fallen las ideas.

Aunque tengo un problema, y es que a la hora de recopilar recetario, nunca tiro por las cosas fáciles o del día a día... siempre acaban conquistándome las recetas de masas, dulces, panes... así que no estoy segura de si lo que voy a conseguir es un recetario de ama de casa o un listado de delicias más o menos prohibidas.

La receta de hoy es de origen turco y uno de sus ingredientes estrella es el queso feta. A mi me gustan todos los quesos, pero supongo que si este no es tu favorito, cualquier otro queso puede ir bien a la preparación. 

Importante: yo he hecho la receta con Thermomix y la masa es algo blanda y pegajosa. Si no tienes Thermomix pero tienes paciencia o experiencia con las masas, no creo que hacer esta receta sin la máquina te suponga ningún problema.

Los ingredientes que vamos a necesitar son los siguientes:

  • 150 gramos de mantequilla fría
  • 60 gramos de aceite de oliva virgen extra
  • 275 gramos de harina
  • 1 huevo
  • 2 cucharadas de yogur natural
  • 1 cucharada de levadura royal
  • una pizca de sal
  • 150 gramos de queso feta
  • 2-3 cucharadas de perejil
  • 1 huevo batido 



Elaboración

  1. Cortamos la mantequilla en pequeños trozos y la echamos a la Thermomix junto con el aceite, la harina, el huevo, las dos cucharadas de yogur, la levadura y la pizca de sal. Mezclamos 10 segundos, velocidad 3. Con la opción amasar y el cubilete sobre la tapa, amasamos la mezcla durante 1 minuto.
  2. Vertemos la masa en un cuenco y le damos un poco de forma redondita. Tapamos con film transparente y metemos en la nevera. Cuanto más tiempo pueda estar la masa en el frigo, mejor, ya que es un poco resbaladiza y pegajosa, y al estar fría se maneja mejor. Yo la tuve casi dos horas y me pareció fácil de trabajar.
  3. Lavamos el vaso y una vez seco, trituramos el perejil 5 segundos, velocidad 5. Añadimos el queso feta y lo trituramos 4 segundos en velocidad 4. Sacamos la mezcla a un bol y reservamos.
  4. Una vez transcurrida 1 o 2 horas, sacamos la masa del frigo y ponemos el horno a precalentar a 180º. 
  5. Comenzamos a formar las medias lunas. Cogeremos porciones de masa del tamaño de una ciruela, les daremos una forma redonda y con el dedo pulgar haremos un pequeño hoyo en el centro. Rellenamos el hoyo con la mezcla de queso feta y perejil y cubrimos con la masa de alrededor, presionando para cerrarlo y dando una forma de gajo de mandarina o media luna. El objetivo último es que el relleno quede en el interior de la masa para que no se salga al hornear y el bollito quede con un buen relleno de queso.
  6. Según vamos formando las medias lunas las ponemos sobre la bandeja forrada con papel de hornear. Una vez formadas todas, las pintamos con huevo batido y metemos al horno precalentado, durante 20 minutos a 180º



Lo mejor es servirlas calientes, pero os aseguro que frías están igualmente irresistibles.
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