martes, 31 de enero de 2017

Llegando a fin de mes



Ponemos hoy punto y final a Enero. Me queda la sensación de que ha sido un mes largo y sosegado. A vosotros, ¿qué tal os ha ido? 

A veces te propones cosas y no las consigues y otras veces no te propones nada y la inercia te lleva a donde querías llegar. Digo esto porque Enero ha traído tranquilidad a ciertos aspectos de mi vida. Esa huida constante del estrés parece que ha dado sus frutos sin darme cuenta y he comenzado a tomarme sin agobios los momentos de volver a casa del cole y las horas en la cocina.

Ahora volvemos del cole andando. Nos costó dejar el coche de lado, pero todo han sido ventajas: paseamos, nos aireamos, merendamos de camino, nos encontramos algunos amiguitos… ayer hasta nos encontramos 1 euro que duró en nuestras manos 2 minutos, porque pasábamos por el chino y, claro, hubo que comprar cartas de la liga… Os aseguro que no tener que sentar y abrochar a los niños en el coche a diario es liberador para mí, porque nunca he llegado a comprender por qué tardamos 5 minutos en realizar esa sencilla tarea.

El tema de la cocina es otro cantar. Os parecerá una chorrada, pero hasta ahora, como mujer con poco tiempo libre, me enfocaba más en tener comidas listas que en cocinar cosas que me gustasen. Ahora estoy enfocada en esto, cocinando platos nuevos y deseando que queden ricos para que se conviertan en mi “fondo de cocina”. Estoy buscando la receta perfecta de crema de champiñones (¡¡me chifla!!). Si tenéis una ligera y sin muchos ingredientes, por favor, pasádmela.

Además de cocinar sin prisa, este mes hemos instaurado mi hijo y yo los “jueves dulces”, que consisten en que dedicamos la tarde de los jueves a cocinar algún dulce. La pequeña también empieza a apuntarse a esto de cascar huevos y remover, así que aquí confieso que tan calmada no cocino… pero merece la pena. Desde que decidimos esto de los jueves dulces hemos cocinado unas galletitas de avena y pasas y un bizcocho marmolado muy rico. El último jueves fallamos, pero recuperamos el domingo con un bizcocho de maicena súper esponjoso y tradicional. A los abuelos hasta les trajo recuerdos de su infancia, con eso os lo digo todo…

Además de todo esto, y como parece que ha pasado ya tanto tiempo, olvidaba que este año cociné mi primer Roscón de Reyes digno de mención y ¡estaba espectacular! Lo dejé listo la víspera en la nevera, y al día siguiente lo horneé mientras abríamos los regalos. Menudo desayuno que me pegué.

Seguimos de cocina, porque este mes he descubierto la web megustacocinar.com, y su cuenta de instagram, que incluyen alguna que otra receta chula a las que ya les he echado el ojo.

Y en la misión de buscar sabores nuevos y recetas sanas y modernas, me he leído el libro del fenómeno mediático Ella Woodward, Deliciously Ella. Ya he probado un par de cosas, y os aseguro que saben sorprendentemente ricas. Hay otras muchas que creo que directamente nunca cocinaré, pero otras muchas sí, porque por ahora llevo 2 exitos de 2 pruebas.

Por cierto, que este libro lo he cogido prestado del bibliobús, que hace dos semanas he descubierto que para en la calle paralela a mi casa. No os podéis hacer a la idea de lo feliz que me hace este hecho, y de lo nerviosa que me puse el día que fui a coger el libro. Parezco una niña con zapatos nuevos con esto del bibliobús.

Bueno, no quiero que se os siga haciendo la boca agua, pero es que parece que este mes lo de comer me tiene monotemática (no me había dado cuenta hasta ahora). Seguimos comiendo, pero fuera de casa.

Este mes he descubierto dos sitios en Madrid. El primero, El Huerto de Lucas. Tenía tantas ganas de ir y no lograba ir con nadie que al final fui sola. En una de esas tardes de compritas de Navidad, me desvié un poco de la ruta y me tomé un café en condiciones. ¡Qué lugar tan acogedor! Es ideal, lo tiene todo: para comprar, para comer allí, para trabajar… plantas, silencio… Ya le he dicho a varias amigas que quiero ir con ellas, es de esos sitios para compartir.

El segundo lugar, una pizzería en Lavapiés, López y López. Había leído sobre lo diferentes que son sus pizzas, sobre una masa muy lograda. Y la verdad es que todas son sorprendentes. Nosotros probamos la de morcilla y la de pesto. Muy ricas.

Lástima que tanto El Huerto de Lucas como López y López nos pillen tan a desmano. Aunque por otro lado, menos mal… ¡se me irían todos los dineros sin darme cuenta!

Y como no sólo es comer, que también hay que gastarlo, el sábado pasado subimos a la nieve, y estaba el campo precioso, hasta nevaba a ratos. ¡Qué gusto da pisar la nieve virgen! La pena fue que no pudimos subir demasiado con el coche porque hacían falta cadenas, y que la peque se mosqueó al poco rato porque se le mojaron los pies. La próxima vez la llevaremos mejor preparada, porque este año las ganas de plan no dieron margen a encontrar el calzado adecuado. Hicimos un muñeco de nieve y a lo largo de todo el paseo el niño se lo pasó pipa, era el disfrute en su máxima expresión. Sólo por eso ya mereció la pena.

Además, este mes he descubierto que el deporte y la lectura tienen sobre mi los mismos efectos: cuando leo o hago deporte, me siento genial. Y cuando pasan los días y no leo o no hago deporte, empiezan a entrarme las culpabilidades.

Por cierto, hablando de lecturas, este año, como complemento al reto lector, he puesto en marcha un club de lectura por e-mail con mi familia y amigos. Se trata de que cada uno vaya leyendo lo que le apetezca, mire si encaja en alguna categoría de las propuestas, y nos cuente a los demás por qué ha leído el libro, si le ha gustado o no, sus impresiones… y todo lo que le apetezca con libertad. Por ahora está siendo muy interesante, y estamos todos entusiasmados.

Y la última novedad de Enero es que el día 1 estaba tan feliz, tan a gusto… que decidí empezar a anotar el mejor momento del día cada día. Estamos a 31 y he conseguido encontrar algo genial para cada uno de los días de este mes. Confieso que algún día me ha costado, no he estado en el mejor mood posible este mes. Pero eso demuestra que incluso en los días más grises, siempre hay un rayito de sol que consigue colarse.

viernes, 27 de enero de 2017

Vivir la vida con sentido, de Victor Küppers

Este es el primer libro que he leído este año. Lo empecé el día de Año Nuevo y hasta hoy. Creo que ha sido buen idea empezar el año con un libro cargado de buenas ideas, de optimismo, de empatía y de historias simpáticas que cuenta un tío simpático.

Conocí a Victor Küppers a través de esta charla TEDx hace fácilmente un par de años y me encantó.


La charla se me quedó en la recámara, supongo que por el buen sabor de boca que me dejó y por las cosas de sentido común que cuenta. Hace unos meses, en una época un poco difícil en el ámbito laboral, de repente lo recordé y volví a ver la charla, para ver si encontraba un poco de ilusión o un hilo del que tirar. Después de verla, me puse a buscar en Google más cosas sobre este hombre, y descubrí que había publicado un libro, Vivir la vida con sentido. Así que esa misma semana me fui para la Fnac y lo compré. Tuve la suerte de que quedaba un ejemplar...



Creo que este tipo de libros deberían ser de obligada lectura en institutos, universidades... y si me apuras, en muchos trabajos. ¡Qué digo! Debería ser obligatorio llevar a este hombre una vez a año a todas las oficinas y colegios de este país. A ver si de esta manera todos dejamos de ser un poco merluzos y empezamos a ser más cracks.

Podría mencionar en este post decenas de frases geniales de este libro. Pero hoy, por ser viernes y estar en la frontera entre nuestra vida laboral y nuestra vida personal, el tiempo en que parecece que solemos pasar nuestros mejores ratos, me quedo con esta: Hoy en día parece que si te ríes y lo pasas bien no estás trabajando ni haciendo nada serio. Cuando se ve a alguien sonreír, muchas personas piensan que es un vago. Cuando ven a alguien serio, con cara de palo, entonces lo consideran un profesional que está concentrado en lo que hace.

Y es que una de las ideas de este libro es que el sentido del humor es fundamental en la vida. Y que debería ser una de las características de esas que figuran en las ofertas de trabajo. Me hace gracia leer en este libro algunas de las cosas que pide este profesor de universidad a sus alumnos para poder conseguir puntos y aprobar su asignatura de manera fácil.

Mi valoración del libro, por si no os habéis dado cuenta, es muy buena. Está publicado por la editorial Plataforma Actual que por lo que he visto tiene un catálogo bastante jugoso, y creo que además de releer este libro por fragmentos o capítulos sueltos, voy a lanzarme a leer alguno más de los que tienen.

Por cierto, con este libro completo la categoría 2 del reto de lectura de este año, dedicada a un libro de crecimiento personal.

¡Que tengáis buen fin de semana!

martes, 24 de enero de 2017

Mis 10 novelas preferidas de todos los tiempos



Lo primero de todo, os invito a que tratéis de descubrir cuáles son vuestras 10 novelas favoritas. ¡No es nada fácil! Para hacer este post, de toda mi lista de lecturas, marqué las que más me habían gustado, y me salían ¡59! Reduje de ahí a 10 sin pensarlo mucho, me dejé llevar por el corazón.

Ya me diréis si coincidimos en alguna. Van sin orden de preferencia...

Mis diez novelas favoritas


Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. Aquí creo que no arriesgo mucho. Lo leí con 15 o 16 años y me pareció impresionante. Fue el primer libro que leía de Gabriel García Márquez y por tanto, la primera vez que me asomaba al realismo mágico. Me aprendí sin darme cuenta el comienzo, y desde entonces no lo he olvidado: Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre le llevó a conocer el hielo. Macondo…

Si te dicen que caí, de Juan Marsé. Fue la primera novela que leí de Marsé y el autor me dejó atrapada para siempre. La leí con 18 años y desde entonces me ha dado tiempo a leer su obra completa. A día de hoy todavía le sigo y Últimas tardes con Teresa es también una de sus novelas que más me gustan.

Matar un ruiseñor, de Harper Lee. Mi primera referencia sobre esta obra fue a través del cine. Lo leí con 19 años después de haber visto la peli un par de años antes en el instituto. Creo que tanto la novela como la película son obras maestras.

El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger. Lo leí con 20 años y me obsesioné con el tema de que fuese su única novela. Me dediqué a buscar relatos y otros escritos por internet y encontré cosas como “Un día perfecto para el pez banana”. Hace cosa de 3 años volví a leerlo y volvió a encantarme. Son de esos libros que no entiendo por qué a la gente no le gusta…

Aventuras, inventos y mixtificaciones de Vicente Paradox, de Pío Baroja. El primer libro de Baroja que leí fue Laura, pero creo que excepto por el nombre, no me dejó ninguna huella. Con Aventuras, inventos… Baroja me atrapó para siempre. Al igual que Marsé, durante muchos años ha sido uno de mis escritores de cabecera y me he leído parte de sus trilogías. Son muchas, la verdad... pero yo seguiré dedicando parte de mi vida a leerlas todas.

Báilame el agua, de Daniel Valdés. Recuerdo que con 23 años recorrí medio Madrid (por no decir Madrid entero) para poder comprar un ejemplar. Más tarde lo adaptaron al cine. Es un librito muy corto que se lee en un suspiro. Pero que te deja sin aliento. Como su poema. Báilame el agua. Úntame de amor y otras fragancias de tu jardín secreto…

La tregua, de Mario Benedetti.  Este es otro de esos clásicos con los que es difícil fallar. Lo leí con 23 años y de él me quedan frases como esta, que a menudo vuelve a mi vida, porque a veces me siento así cuando la gente halaga la cantidad de cosas que hago con mi vida... aunque afortunadamente no soy viuda: Yo tendría que sentirme orgulloso de haber quedado viudo con tres hijos y haber salido adelante. Pero no me siento orgulloso, sino cansado.

De parte de la princesa muerta, de KenizeMourad. Se trata de una novela histórica, género del que no suelo leer muchas novelas. Estaba en casa y fue todo un acierto sacarla de la estantería para conocer todo el poderío otomano y la historia de la princesa. Lo leí con 30 años y disfruté mucho cuando años después visité Estambul y comprobé in situ muchas de las descripciones minuciosas que hace de los palacios.

El profeta, de Khalil Gibran. Muchas veces he querido hablar de este libro en mi blog. Pero nunca me salía algo redondo, o algo que me gustase. Lo leí con 32 o 33 años, una época de reacomodo en mi vida y sentó la base de muchas cosas que vendrían después. Para mí es un libro de referencia, cargado de verdades universales. Como esta, la que más me gusta: Vuestros hijos no son vuestros hijos. Son los hijos y las hijas de la llamada de la Vida a sí misma. Vienen a través vuestro, pero no de vosotros. Y aunque estén con vosotros, no os pertenecen. Podéis darles vuestro amor, pero no vuestros pensamientos. Porque ellos tienen sus propios pensamientos. Podéis abrigar sus cuerpos, pero no sus almas, pues sus almas habitan en la mansión del mañana, que vosotros no podéis visitar, ni siquiera en sueños. Podéis esforzaros en ser como ellos, pero no intentéis hacerlos a ellos como a vosotros. Ya que la vida no retrocede ni se detiene en el ayer. Sois los arcos por los que vuestros hijos, cual flechas vivas son lanzadas. El Arquero ve el blanco en el camino del infinito y Él, con Su poder, os tenderá, para que Sus flechas puedan volar rápidas y lejos. Que la tensión que os causa la mano del Arquero sea vuestro gozo, ya que así como Él ama la flecha que vuela, ama también el arco que permanece inmóvil.

Las dos amigas, de Elena Ferrante. No os daré más la brasa sobre este libro, que creo que ya el año pasado os la di lo suficiente. Lo leí con 37 años ;) y es sin duda una de las novelas que más me han gustado en mi vida: por todo lo que pasa, por el ambiente de barrio, por la amistad de dos personas que son distintas y a ratos no se soportan pero no saben vivir sin saber una de la otra, por el trasfondo histórico…


¿Habéis pensado ya cuáles son vuestras 10 novelas favoritas?

martes, 3 de enero de 2017

Reto lector Mi blog es lo last 2017

¡Bienvenido 2017!

Tenía ganas de conocerte, ponerte cara y empezar a ser tu amiga. Una de las cosas que más me gustaron de tu hermano pequeño fue el reto lector, así que contarás con el tuyo propio. 


Por tanto, ¡metamos las manos en harina ya mismo! Se trata de un reto más asequible en cuanto al número de libros que habría que leer. Y tiene tan sólo 5 reglas:

1. No leas para llegar a la cifra. El fin último del reto es leer por el placer de leer. Aunque la cantidad de placer es directamente proporcional a la cantidad de historias conocidas, lo que menos importa es el número de libros que consigas completar en la lista.
2. Nada de rellenos. Debes leer libros que te apetezca leer. No hay que buscar los libros pensando qué categoría van a completar, sino más bien al revés: lee y descubre en qué categoría encaja.
3. No hay limitación en cuanto a géneros. Puedes darte a la novela histórica, a la novela negra, a la romántica...
4. Nada de planificación. Hay que elegir libros según el momento vital y el poder de la atracción que algunos de ellos ejercerán sobre tí.
5. Inventa tus propias reglas para divertirte con el reto lector 

Hay dos categorías que incluyen autores determinados. Uno porque no he leído nada suyo y creo que ya es hora y otro porque me gusta mucho y hace tiempo que no leo.

Es un reto basado en la lectura de novela, aunque incluye alguna que otra categoría que no son para novela.

Y estas son las categorías.


Yo comienzo el año con la categoría 2, un libro de crecimiento personal del que pronto os daré mi opinión. Tengo alguna idea para mi premio nobel, mi relectura, mi clásico de amor y mi ensayo. Pero os agradezco sugerencias para la biografía

Espero que os guste la propuesta y que compartáis en los comentarios del blog vuestras lecturas.

Feliz 2017 lector.

 
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