jueves, 1 de junio de 2017

Llegando a fin de mes

A un paso del fin de curso, Mayo se suele caracterizar por ser un mes de papeleos interminables: la declaración de la renta, los papeles del cole, seguros varios... si a esto sumamos llevar el coche al taller y tratar de hacer limpieza de primavera, puedo concluir que mis niveles de energía este mes han estado bajo mínimos. Mis objetivos para el mes vuelven a quedar... ¡¡inconclusos!!

Aún así, la vida es una fiesta y siempre queda hueco para cosas chulas. ¿Y cuáles? Os estaréis preguntando...


La que más concentrada me ha tenido este mes ha sido cocinar. A la foto me remito. Y sobre todo, hacer pan casero. Por fin he hecho un curso en el que he aprendido lo más básico y he conseguido una masa madre de verdad después de dos intentos de andar por casa. He aprendido que lo más importante a la hora de hacer pan (y en general a la hora de cocinar cualquier cosa) es la materia prima. Así que si queremos un pan de verdad que alimente y sea sano y nutritivo, hay que prestar atención a la harina que compramos. Jugar en casa a ser panadera es un vicio gracias al cual tengo a mis conejillos de indias probando cada semana las elaboraciones que se me ocurren.

Este mes he terminado uno o dos libros, y veo que se me están acumulando las reseñas y otros asuntos, para no variar. Ha sido un mes poco productivo en lo que bloggear se refiere. Bueno, y en general, no nos engañemos.

Este mes me ha dado por escuchar Las cuatro estaciones de Vivaldi, que junto al canon de Palchelbel consiguen relajarme y me dan una especie de felicidad simple y boba. Si el canon ya estaba, las cuatro estaciones pasan a mi lista de "canciones" favoritas. Algún fragmento algún día me ha recordado a Cumbres borrascosas y todo lo que descubrí de esta obra hablando un día con mi amiga María.
Una tarde cualquiera de este mes visitamos en familia los decorados de una serie española muy trendy en la que se viaja a través del tiempo. Y la verdad es que lo pasamos genial. 

Este mes además me he hecho tour operadora y he organizado un viaje de rechupete para los abues. Después de buscar vacaciones para mi familia, he visto asombrada (porque lo había olvidado) que los viajes para dos pueden ser  tremendamente baratos. 

El plan de pareja del mes pasó por volver al teatro, esta vez a ver el monólogo de Espinete no existe, justo unos días antes de que se fuesen de Madrid. La verdad es que no nos gustó mucho. 
Con los niños y el buen tiempo los planes de parque y columpios se multiplican como las setas y yo he pasado a la fase en la que me bajo al parque con un buen libro, en plan asocial... aunque cada 2-3 líneas mi hija viene a decirme que si jugamos a perritos o a bebés... y al final leer, leo poco... pero siento que esos momentos al final nos gustan a todos.

Con ellos también y con la fiebre Vaiana hemos pintado piedras emulando ser el corazón de Te Fiti. Una manualidad que recomiendo a las familias con niños hechizados por Vaiana de Motonui.

Llamadme pelma, pero algún ratillo de este mes he estado planeando qué libros coger en el bibliobús de cara al verano, ya que creo que voy a poder tenerlos en préstamo hasta septiembre y en cantidades ingentes (jajajaja). He perdido un poco la pasión por comprar libros debido a varios aspectos, a saber: a) en mi casa no cabe un libro más, por mucho que yo me empeñe; b) en el trastero tampoco; c) alguno de los libros que acabo por comprar son un fiasco; d) los libros que me compro acaban siendo de los mismos autores casi siempre, mientras que el bibliobús me da una variedad tan deliciosa que me abruma. El último día que me pasé por él acabé con un libro del asteroide, uno con el que pretendo estrenarme con Murakami y otro de Edna O'Brien, de la que leí una entrevista que me dejó muy buen sabor de boca y tuve la suerte de topármela en las estanterías del bibliobús.

Volviendo al tema alimenticio, si es que la lectura no es también un alimento (al menos para el alma), este mes me he estrenado con una "receta" de las que espero que se queden conmigo: la leche de almendras casera. Enganchada a lo healthy ando...

Y en plan cinematográfico, este mes creo que he visto cero películas. Lo más, la enésima reposición casera de Trolls, Vaiana, La Bella y la Bestia...

Y como colofón de este batiburrillo, hace unos días fui con unas amigas a una actividad que simula CSI, en la que hay que resolver un asesinato a través de una historia y unas pistas. Lo pasamos genial, hacía mucho que las chicas no salíamos y nos echamos unas buenas risas. Además de resolver el crimen, tuvimos tiempo de hablar de lo divino y lo humano.

Y qué queréis que os diga... aunque vosotros penséis que esto son muchas cosas, acabo el mes con la sensación de que estoy echada a perder, que no doy más de sí y que necesito unas vacaciones físicas y mentales. Tengo la mira puesta en Junio, mes en el que pretendo levantar el pie del acelerador y disfrutar de la vida sentada en cualquier parte. 

¿Lo conseguiré? Se admiten apuestas.

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